rodrigotoro
Poeta adicto al portal
CAPITULO SIETE: PENSAMIENTO OSCURO.
Alejandra se abocaba a la lectura. La chimenea estaba encendida, y los quejidos de los leños secos, resquebrajándose y consumidos por el voraz fuego, violaban en parte el riguroso y claustral silencio de la habitación; Solo el brillo de la luna, su eterna e inseparable confidente, que era invitada generosamente a entrar por el ventanal de gruesos y traslucidos cristales franceses que se encontraba abierto de par, le daba el grado de luz suficiente Mientras leía bebía una copa de rojo vino: un añejo Cabernet Sauvignon que ella reservaba para Allan Poe o Baudelaire: sus insignes escritores De los pocos hombres que le hacían sentir respeto por el ser humano.
Su organismo había cambiado un poco con el tiempo: y pese a que el bautizo de sombras le alcanzara a los dieciséis años, su cuerpo tenía la madurez de los veintitrés. Era un proceso lento, como las eras geológicas, y absolutamente premeditado: regalo de su padre oscuro...
al pensar en su creador, en aquella criatura abominable aún entre sus pares, pues solo aquellos nacidos vampiros tenían la capacidad de dar vida, se estremecía igual que el primer día que le viese en el fiordo de la baja Dinamarca. Experimentaba miedo, pero a la vez una sensación de nostalgia. Le resultaba difícil comprender sus sentimientos a ese respecto, y ni siquiera los cientos de años, con su manto de anestésico sueño, tuvieron el poder de ayudarle
Su anacoreta personalidad le dictaba aislarse de sus pares y de todo el resto del mundo...Solo en tres oportunidades había interactuado con otros Vampiros. Y cuando lo hacia, les encontraba salvajes y sórdidos en su insensible vacuidad Era cierto que ella también era un ser de la noche, pero pese a que los Himalaya del silencio nocturno se erigían en las estepas de su alma, su corazón, como el suelo que se recupera de la radiación nuclear, se volvía fértil terrón a terrón
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el día había transcurrido, y Roderick se había llevado el diario de vida de Alejandra hasta su casa. En el living Sonaba en su torna mesa un viejo disco de treinta y tres RPM.
Se metió a la ducha: el agua caliente le relajaba, casi hasta le hacía sentirse tranquilo. Pero la paz le era esquiva desde hacían quince años: periodo que seguía la pista de aquella criatura que en sueños imaginaba de cabellos negros y largos, ojos café claros y sonrisa tímida .
Inmediatamente se dirigió a prepararse otro café, el número veinte del día...Quizás Solo León Tolstoi le superase en su adicción a la cafeína. Y metiéndose en la cama, de sabanas escaqueadas y tonos verdes, se enfrascó otra vez en la lectura de aquellas amarillentas y magnéticas páginas
A CONTINUACION SE INCLUYE LA PAGINA DEL DIARIO.
http://www.mundopoesia.com/foros/prosa-surrealistas/246175-diario-de-un-vampiro-3-a.html#post2477461
Alejandra se abocaba a la lectura. La chimenea estaba encendida, y los quejidos de los leños secos, resquebrajándose y consumidos por el voraz fuego, violaban en parte el riguroso y claustral silencio de la habitación; Solo el brillo de la luna, su eterna e inseparable confidente, que era invitada generosamente a entrar por el ventanal de gruesos y traslucidos cristales franceses que se encontraba abierto de par, le daba el grado de luz suficiente Mientras leía bebía una copa de rojo vino: un añejo Cabernet Sauvignon que ella reservaba para Allan Poe o Baudelaire: sus insignes escritores De los pocos hombres que le hacían sentir respeto por el ser humano.
Su organismo había cambiado un poco con el tiempo: y pese a que el bautizo de sombras le alcanzara a los dieciséis años, su cuerpo tenía la madurez de los veintitrés. Era un proceso lento, como las eras geológicas, y absolutamente premeditado: regalo de su padre oscuro...
al pensar en su creador, en aquella criatura abominable aún entre sus pares, pues solo aquellos nacidos vampiros tenían la capacidad de dar vida, se estremecía igual que el primer día que le viese en el fiordo de la baja Dinamarca. Experimentaba miedo, pero a la vez una sensación de nostalgia. Le resultaba difícil comprender sus sentimientos a ese respecto, y ni siquiera los cientos de años, con su manto de anestésico sueño, tuvieron el poder de ayudarle
Su anacoreta personalidad le dictaba aislarse de sus pares y de todo el resto del mundo...Solo en tres oportunidades había interactuado con otros Vampiros. Y cuando lo hacia, les encontraba salvajes y sórdidos en su insensible vacuidad Era cierto que ella también era un ser de la noche, pero pese a que los Himalaya del silencio nocturno se erigían en las estepas de su alma, su corazón, como el suelo que se recupera de la radiación nuclear, se volvía fértil terrón a terrón
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el día había transcurrido, y Roderick se había llevado el diario de vida de Alejandra hasta su casa. En el living Sonaba en su torna mesa un viejo disco de treinta y tres RPM.
Se metió a la ducha: el agua caliente le relajaba, casi hasta le hacía sentirse tranquilo. Pero la paz le era esquiva desde hacían quince años: periodo que seguía la pista de aquella criatura que en sueños imaginaba de cabellos negros y largos, ojos café claros y sonrisa tímida .
Inmediatamente se dirigió a prepararse otro café, el número veinte del día...Quizás Solo León Tolstoi le superase en su adicción a la cafeína. Y metiéndose en la cama, de sabanas escaqueadas y tonos verdes, se enfrascó otra vez en la lectura de aquellas amarillentas y magnéticas páginas
A CONTINUACION SE INCLUYE LA PAGINA DEL DIARIO.
http://www.mundopoesia.com/foros/prosa-surrealistas/246175-diario-de-un-vampiro-3-a.html#post2477461