van unas por otras

jose villa

Poeta que considera el portal su segunda casa
y ahora se me ocurre que
lo bueno de estar chocho y jodido y caducado
es que, como haya sido y cual haya sido el resultado
-no tan airosamente a veces y más bien casi siempre de manera un tanto patética-
transité ya todas las etapas menos una
que la errática senda de la vida nos lleva a atravesar:
por ejemplo, esa pesadillesca temporadita del jodido primer amor
con su oscuro misterio y su imposibilidad
con la chica que me gustaba inalcanzable en la cima de un pedestal
mientras yo me mataba a pajas porque no era más que un pendejo de 13 años
y ella tenía 18 y salía con un cabrón de la universidad que se la cogía en el coche
no pude dejar de pajearme hasta mi primera puta
a los 16 en un congal llamado "mi oficina"
donde me pasé todos los fines de semana de los siguientes 3 años
hasta graduarme en alcoholismo, tabaquismo y fornicio mercantil
completamente curado de aquella primera herida
y sin embargo atormentado ya por la incertidumbre
de si alguna vez hallaría quién me amara
¿y si acababa encontrando a mi alma gemela en un jodido burdel?
al final, con todo, la encontré en una fiesta de un compañero del trabajo
al final fui amado y tuve a la mujer de mi vida entre mis manos
y no una sino tres veces
tres mujeres me encontré a lo largo de los siguientes veintitantos años
que, cada una en su momento, perdidamente cegada por mi encanto y gracia
creyó amarme y estuvo dispuesta a jugársela conmigo
-y a las tres les fue como el culo, claro, pero ese ya es otro pedo-
tres mujeres que cogieron conmigo y tuvieron a mis hijos y terminaron asqueadas de mí
las tres veces, las tres mujeres, una después de la otra, hasta no poder verme ni en pintura
¿qué fue del puto amor y los putos sueños y las noches estrelladas?
se los terminó cargando la chingada
se los terminó jodiendo mi alcoholismo y mi maldita costumbre de cagarla siempre
y cada vez que eso ocurrió me sentí una mierda, desde luego
y lloré y me quise matar y estuve semanas enchufado a la botella
pero también, como fuese, a fin de cuentas logré sobreponerme a la desesperación
luego, pegadito, a mis cincuentaypocos
envejecido, abotargado, con tremenda facha alcohólica
tuve que afrontar el inmenso ridículo y degradación humana
de cometer el vil pendejismo de enamorarme de una de 17
que primero se rio en mi jeta diciéndome que le daba asco hasta mirarme
y que después, ante mi insistencia, se aprovechó de mi debilidad por ella
para hacerme gastar todos mis ahorros en comprarle un puto depa y un puto coche
y que luego de unas cuantas cogidas que le tuve que echar con doble condón
me amenazó con denunciarme por pederasta y violador
si no la dejaba en paz y volvía a acercarme a menos de 1 kilómetro de ella
y obviamente que ese golpe bajo me dejó cabronamente hundido
-nunca nadie me había obligado a ponerme ni siquiera un solo puto condón-
humillado, estigmatizado socialmente, convertido en blanco del escarnio público
-y para colmo en la puta calle, porque no me quedó ni para alquilar un jodido cuchitril-
tardé algún tiempo en recuperarme, y no del todo
me arrastré por las alcantarillas, conviví con la peor escoria
tragué mierda hasta decir basta y estuve ausente de la realidad una buena temporada
paulatinamente, sin embargo, fui volviendo por mis fueros
y unos pocos años más tarde pude sacar la cabeza del fango
no era ya ni remotamente el que alguna vez había sido
pero en alguna parte de esa cosa quedaba todavía una pequeña porción de mi yo original
había adquirido un poco de sabiduría y de perspectiva filosófica
y me adentraba en los 60 ya resignado a la soledad y la melancolía
-en otras palabras, ya todo me venía chupando un huevo-
fue en esta última época cuando la poesía acudió a mi rescate
deteriorado ya mi organismo por los abusos y la mala vida
amargado mi espíritu, finiquitadas mis ilusiones
dedico ahora los instantes de los escasos días buenos que aún los dioses me conceden
a mis poemas, mis masturbaciones y mis nostalgias
reconciliado ya con el destino que me designó la puta suerte
no voy a tener, sin embargo, tamaña jeta
para decir que me siento satisfecho por lo que logré
-porque la verdad es que no logré ni una jodida chingada-
o para decir que mis poemas de mierda justifican la mierda de vida que tuve
o para decir que coger con las mujeres que cogí fue maravilloso y compensó todo el resto
de las miles de cositas pendejas y aburridas que tuve que hacer por ellas
a cambio de esos divertidos ratos en la cama metiendo mano a su culo

lo que sí voy a decir es que me alegro de que la función esté ya practicamente terminada

y que mi siguiente paso lleve directamente a ese puto agujero del que ya nunca se sale




.
 
Última edición:
Permítame decirle, señor Francisco, o señor Gayo -porque creo que es él-, que este es de sus mejores poemas; y que nadie, con el paso del tiempo largo o corto, deja nada en este mundo. Nadie se acordará de uno; a lo mejor de alguna obra, pero no de la persona. En fin, amigo, esto es lo peor de envejecer y tener los ojos abiertos. Nosotros no dejamos a la vida, es la vida la que nos arroja como condón usado para la mejor evolución. Aunque no sé yo si la vida es gilipollas, que casi seguro, porque en vez de evolucionar, los descendientes son cada vez más descerebrados, y mire que es difícil superarnos en idiotez.

Van brazos, amigo. Por cierto, la primera vez que fui a un burdel, me llevó el jefe del bar donde trabajaba, tenía catorce años. No me dejaron chingar, sino que me harté de güisqui en una esquina de la barra, y si entraba la policía debía salir como un rayo ja, ja, ja. Allí descubrí, probablemente, a las mejores personas de este puto mundo; y a las peores.

Van más brazos.
 
Última edición:
¿Porqué no somos llevadas nosotras a burdeles masculinos?
Aprenderíamos mucho de dar y recibir placeres.
También sabríamos reconocer a un cabrón a tiempo y no dejaríamos que cualquiera nos diera por el culo.





Mi historia es básica.
Chica con quince años,de padre alcohólico y madre depresiva se larga con el primer tipo de más de veinte años que le promete cuidarla toda la vida.
Es importante siempre leer la letra pequeña de las personas que pasan por tu vida.
Porque me metí en la boca del mismísimo lobo feroz y me violó noche tras noche diciéndome que éso era amor.
A él le gustaba y a mí no,pero era amor.
Una noche dije no y llegó el primer insulto.
Puta.

...,pero puta no es un insulto.
Creo yo.
 

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