Roman Vieira
El cuervo rojo que te observa en silencio.
Vandalismos.
Cargando el arma desde tu boca
tras la finura de tus rojos labios
mátame con un beso suavecito,
¡Jala el gatillo!, permítete el disparo.
Róbame el corazón a punta de tu beso,
asalta mis sentidos con tu encanto,
y cuando tengas, de mí tu recompensa
secuéstrame los ojos, los dedos, el olfato.
Induce a mi cuerpo la tortura de las manos,
tu cuerpo entero, tu cuerpo deseado,
y al borde de la rebelión, de la locura
Róbame, amor...
o déjame y te rapto.
-Vandalismos-
Cargando el arma desde tu boca
tras la finura de tus rojos labios
mátame con un beso suavecito,
¡Jala el gatillo!, permítete el disparo.
Róbame el corazón a punta de tu beso,
asalta mis sentidos con tu encanto,
y cuando tengas, de mí tu recompensa
secuéstrame los ojos, los dedos, el olfato.
Induce a mi cuerpo la tortura de las manos,
tu cuerpo entero, tu cuerpo deseado,
y al borde de la rebelión, de la locura
Róbame, amor...
o déjame y te rapto.
-Vandalismos-