geraldine villarroel diaz
Poeta asiduo al portal
Lo que te cuento es gracioso
es de un tipo vanidoso
que se compró un peluquín
Había tratado en vano
de disimular su calva
pero notó además que ésta,
se le ponía blanca alba
Se había dejado un mechón
que cubría por encima su pelada
la llamaban el parrón
cuando lo veían de atrás
Por más que disimulaba
sus pocas mechas de pelo
lo pelao se le notaba
transparente como un velo
Así que decidió urgente
el ponerse un peluquín
tan fácil de colocar
como cualquier calcetín
Y una vez ya instalado
éste quedó fascinado
con espejos por los lados
se lo había bien mirado
Pocos pasos había andado
y con un viento que sopló
el peluquín se le ha volado
y no sabe donde cayó
Y no quiso recogerlo
por la plancha que pasó
porque no quiso ni verlo
cuando el peluquín voló
Lo que más le daba rabia
fue la plata que perdió
en comprarlo y en peinarlo
harto caro le salió.
Pero como era porfiado
otro peluquín compró
y en su calva bien pegado
él mismo se lo instaló
Ya se creía la muerte
incluso hasta juraba
que era un tipo con suerte
a parte que iba pinchaba
Y estando en una de esas
bailando, muy seductor
algo pasó en su cabeza
y fue urgente al tocador
Con el calor que allí hacía
éste empezó a transpirar
y el peluquín se le corría
sin dejar de resbalar
De forma desesperada
lo apretaba a su pelada
y mientras más lo apretaba
éste más se le soltaba
Esquivando las miradas
de los que salían y entraban
cuando ya estaba en la calle
en forma disimulada se destapó la pelada
es de un tipo vanidoso
que se compró un peluquín
Había tratado en vano
de disimular su calva
pero notó además que ésta,
se le ponía blanca alba
Se había dejado un mechón
que cubría por encima su pelada
la llamaban el parrón
cuando lo veían de atrás
Por más que disimulaba
sus pocas mechas de pelo
lo pelao se le notaba
transparente como un velo
Así que decidió urgente
el ponerse un peluquín
tan fácil de colocar
como cualquier calcetín
Y una vez ya instalado
éste quedó fascinado
con espejos por los lados
se lo había bien mirado
Pocos pasos había andado
y con un viento que sopló
el peluquín se le ha volado
y no sabe donde cayó
Y no quiso recogerlo
por la plancha que pasó
porque no quiso ni verlo
cuando el peluquín voló
Lo que más le daba rabia
fue la plata que perdió
en comprarlo y en peinarlo
harto caro le salió.
Pero como era porfiado
otro peluquín compró
y en su calva bien pegado
él mismo se lo instaló
Ya se creía la muerte
incluso hasta juraba
que era un tipo con suerte
a parte que iba pinchaba
Y estando en una de esas
bailando, muy seductor
algo pasó en su cabeza
y fue urgente al tocador
Con el calor que allí hacía
éste empezó a transpirar
y el peluquín se le corría
sin dejar de resbalar
De forma desesperada
lo apretaba a su pelada
y mientras más lo apretaba
éste más se le soltaba
Esquivando las miradas
de los que salían y entraban
cuando ya estaba en la calle
en forma disimulada se destapó la pelada