Sergio Qper
Poeta recién llegado
Hueco vago hoy caminando
en tierras forjadas con la absurda
ilusión de una vana historia de amor en la que creí creer,
y quise que quisiera ser.
Más hoy vas bocalcielo1, sintiendo la brisa en tu cuerpo más no en tu piel,
con un desfile de lágrimas de infinitas edades y sabores,
con un sinfín de historias tras tu telón,
ocultando al personaje y protegiendo al actorcillo,
y ahora sólo verás tu reflejo hasta la eternidad
y te ahogaras en el silencio de tu mente que ya no siente,
charlando con el dolor de tus albinas que dejas.
Lloro tras tu rastro de pétalos de rosa voy callo
recordando la vez que creí en ti,
remembrando tus palabras que retumban como la marcha que tañe el campanero del día;
esas palabras que me engañaron hasta que tus ojos prendieron otro botón,
hasta que tu voz acunó otra ribera y tus senos adornaron otro dorso no el mío.
Y quise escribir la sonata del cielo ahogado en nubes;
de tu voz sobre las olas del mar iracundo
apaciguando la ira calma bajo el arrollo de tu piel;
haciéndome olvidar la lluvia del ayer que ahogó
lo que mi pecho sintió cuando fingió ser feliz,
cuando el brote de un futuro infinito me ciñó en vano a ti.
Anhelé escribir juntos la historia interminable de nuestro amor;
más le diste fin antes de empezarla.
Hoy mi lamento muere junto con tu voz, cae junto a tu aliento
y se hace vano e insulso continuar esta charla con tu ausencia
Sin embargo, la chispa del recuerdo rodó hasta la comisura de mi boca
y ardió tal y como ardían tus besos hipócritas sedientos de otros labios,
no los míos.
Me invadió el recuerdo destrozando, haciéndome caer en el pozo del dolor,
pasaron uno a uno los momentos y las palabras que creí y
que convierten mi llanto en un vano lamento y escupe las ruinas de lo que fabricamos
durante varias lunas.
Ahora ves retoñar la vida en lo amauro2 de tu nuevo hogar.
Y quise escribir una canción que te llegara hasta el cielo,
la canción del llanto de la luna, del silencio del día,
del grito adolorido de la lluvia que ya no prueba tu piel,
del actorcillo que pretendía actuar tu amor,
de una ilusión que cayó muerta a tus pies,
del amor que te di y dejaste al partir,
latente como el verano que se llevó tu efigie
al espacio esperando mis espacios dentro de un espacio sin fin,
donde veré tus carmines una última infinita vez .
Qpr-07
Sergio Mauricio Cooper D'alvarado
1:viendo hacia el cielo.
2
scuro.
en tierras forjadas con la absurda
ilusión de una vana historia de amor en la que creí creer,
y quise que quisiera ser.
Más hoy vas bocalcielo1, sintiendo la brisa en tu cuerpo más no en tu piel,
con un desfile de lágrimas de infinitas edades y sabores,
con un sinfín de historias tras tu telón,
ocultando al personaje y protegiendo al actorcillo,
y ahora sólo verás tu reflejo hasta la eternidad
y te ahogaras en el silencio de tu mente que ya no siente,
charlando con el dolor de tus albinas que dejas.
Lloro tras tu rastro de pétalos de rosa voy callo
recordando la vez que creí en ti,
remembrando tus palabras que retumban como la marcha que tañe el campanero del día;
esas palabras que me engañaron hasta que tus ojos prendieron otro botón,
hasta que tu voz acunó otra ribera y tus senos adornaron otro dorso no el mío.
Y quise escribir la sonata del cielo ahogado en nubes;
de tu voz sobre las olas del mar iracundo
apaciguando la ira calma bajo el arrollo de tu piel;
haciéndome olvidar la lluvia del ayer que ahogó
lo que mi pecho sintió cuando fingió ser feliz,
cuando el brote de un futuro infinito me ciñó en vano a ti.
Anhelé escribir juntos la historia interminable de nuestro amor;
más le diste fin antes de empezarla.
Hoy mi lamento muere junto con tu voz, cae junto a tu aliento
y se hace vano e insulso continuar esta charla con tu ausencia
Sin embargo, la chispa del recuerdo rodó hasta la comisura de mi boca
y ardió tal y como ardían tus besos hipócritas sedientos de otros labios,
no los míos.
Me invadió el recuerdo destrozando, haciéndome caer en el pozo del dolor,
pasaron uno a uno los momentos y las palabras que creí y
que convierten mi llanto en un vano lamento y escupe las ruinas de lo que fabricamos
durante varias lunas.
Ahora ves retoñar la vida en lo amauro2 de tu nuevo hogar.
Y quise escribir una canción que te llegara hasta el cielo,
la canción del llanto de la luna, del silencio del día,
del grito adolorido de la lluvia que ya no prueba tu piel,
del actorcillo que pretendía actuar tu amor,
de una ilusión que cayó muerta a tus pies,
del amor que te di y dejaste al partir,
latente como el verano que se llevó tu efigie
al espacio esperando mis espacios dentro de un espacio sin fin,
donde veré tus carmines una última infinita vez .
Qpr-07
Sergio Mauricio Cooper D'alvarado
1:viendo hacia el cielo.
2