davidul
Poeta asiduo al portal
Siempre te escondías ,
para que te encuentre,
enraizadas en las malas hierbas,
vestida en letales nieblas,
disipándose,
en el rudo firmamento de oscuridad.
Cuando se quiebre la fragilidad,
el acero del pecho se presente,
como la estirpe latente,
revistiendo el herido aliento,
de la amargura del dolor.
Repleto el inmenso vacío,
consternada la intrusa ilusión
astuto y paciente florece,
el vivo dolor,
en la vaporosa simiente,
de árido y desolado amor.
para que te encuentre,
enraizadas en las malas hierbas,
vestida en letales nieblas,
disipándose,
en el rudo firmamento de oscuridad.
Cuando se quiebre la fragilidad,
el acero del pecho se presente,
como la estirpe latente,
revistiendo el herido aliento,
de la amargura del dolor.
Repleto el inmenso vacío,
consternada la intrusa ilusión
astuto y paciente florece,
el vivo dolor,
en la vaporosa simiente,
de árido y desolado amor.