Vaticinio de los hijos de un Dios

danie

solo un pensamiento...
Célebres linajes feraces,
sangre de un litúrgico ubérrimo
de lémures patriarcados,
refulgentes beatos,
¡ampara tu coraje!
surcando un instante
en que se convoca a nuevos aires,
son modalidades de un Dios pagano.

Un dilatado bisbiseo en los perímetros;
prodigiosas señales están acompañando
al renacimiento de la bestia.
Recula el mando del mundano perjurio
con la ferviente unión de la muerte,
se advierte un feudo ignorado,
está feliz la pitonisa quimera,
y en la caja pandórica de las cuitas incubadas
se expele de súbito el fetiche jovial del moro,
como profetizan las coplas de Homero y Virgilio
en los sueños de Dante Alighieri
y la luz atrayente del serafín Luzbel
desterrado del vergel.
¡La llama primogénita del desahucio!
¿Estás preparado para el holocausto?

Cadavéricas apatías,
reconcomios forzosos que sepulta
al perpetuo presidio,
¡condenaste al preclaro entusiasta
sentenciándolo por tu impúdico y soberbio mandato,
auge de lo que tú llamas luz!;
ya sabrás del astro muerto
y sentirás el perfume de las liras
mientras los frugales y morbosos muro del coliseo
derraman la sangre de nuestro señor en la arena,
despilfarro de simientes y huesos
bajo la lanza romana y el lecho del crucifico.
El grito de Perseo ante los oídos necios,
¡el gran ignorante,
blasfemo petulante añora una vida mejor!
¿Pero se la merece?
gritos del orbe;
la honradez petrificada en el manto
de un prelado de Dios,
por el veneno servido
en el cáliz de la inquisición.


Abominación de un ente
que estuvo a la par de nuestro Dios
prediciendo tribulaciones sempiternas,
desgracias caóticas
para nuestra propia mano que nos condeno;
esfinges de un zodíaco infausto,
designo de las mismísimas deidades
a la que tanto alabamos
sin culpa ni excomulgación,
condenando a las manos que apedrearon
al hombre de la cruz que con recia impunidad
asgo a la lanza en su costilla sin mirar
los ojos de la deshonra.
¡Sin duda no merecemos su salvación!

Sentados entre los opacos e inmutados
ímpetus en el pináculo del cristianismo
nos erijamos mejores
que los arraigados barbaros,
pero nuestro linaje no es mejor
que la de los ángeles caídos,
la inminente desolación
es un fulgor ineludible
que no inquieta ya
ni al rosario del peregrino.

Afanosos y colosales epitafios
desploman a las bicéfalas
y erguidas cabezas de nuestro idealismo,
cuando el oráculo descifro
el legado de la hecatombe
en la oración cínica.
Sobre la talante de un ámbito:
¿Quién dirá un día
que las esencias pernoctadas
del pecado emisario
no broten bajo la exprimida orbe
del nihilismo?
¡Cuándo la macilenta enjundia lacera niegue
conocernos bajo la orden
del juzgado áptero, ofuscado y tullido,
lloraremos por el labrantío perdido!

 
Última edición:
Una gran obra poética.El misterio de la vida se hace más oculta con el proceder del ser humano que cada día se deshumaniza frente al dolor de la desesperanza y la desilusión, buscando una salida abstracta en medio de un laberinto que hace más imposible la salida .Te felicito querido amigo.Placer dejar mi sencilla huella.Abrazos...
 
Célebres linajes feraces,
sangre de un litúrgico ubérrimo
de lémures patriarcados,
refulgentes beatos,
¡ampara tu coraje!
surcando un instante
en que se convoca a nuevos aires,
son modalidades de un Dios pagano.

Un dilatado bisbiseo en los perímetros;
prodigiosas señales están acompañando
al renacimiento de la bestia.
Recula el mando del mundano perjurio
con la ferviente unión de la muerte,
se advierte un feudo ignorado,
está feliz la pitonisa quimera,
y en la caja pandórica de las cuitas incubadas
se expele de súbito el fetiche jovial del moro,
como profetizan las coplas de Homero y Virgilio
en los sueños de Dante Alighieri
y la luz atrayente del serafín Luzbel
desterrado del vergel.
¡La llama primogénita del desahucio!
¿Estás preparado para el holocausto?

Cadavéricas apatías,
reconcomios forzosos que sepulta
al perpetuo presidio,
¡condenaste al preclaro entusiasta
sentenciándolo por tu impúdico y soberbio mandato,
auge de lo que tú llamas luz!;
ya sabrás de el astro muerto
y sentirás el perfume de las liras
mientras los frugales y morbosos muro del coliseo
derraman la sangre de nuestro señor en la arena,
despilfarro de simientes y huesos
bajo la lanza romana y el lecho del crucifico.
El grito de Perseo ante los oídos necios,
¡el gran ignorante,
blasfemo petulante añora una vida mejor!
¿Pero se la merece?
gritos del orbe;
la honradez petrificada en el manto
de un prelado de Dios,
por el veneno servido
en el cáliz de la inquisición.


Abominación de un ente
que estuvo a la par de nuestro Dios
prediciendo tribulaciones sempiternas,
desgracias caóticas
para nuestra propia mano que nos condeno;
esfinges de un zodíaco infausto,
designo de las mismísimas deidades
a la que tanto alabamos
sin culpa ni excomulgación,
condenando a las manos que apedrearon
al hombre de la cruz que con recia impunidad
asgo a la lanza en su costilla sin mirar
los ojos de la deshonra.
¡Sin duda no merecemos su salvación!

Sentados entre los opacos e inmutados
ímpetus en el pináculo del cristianismo
nos erijamos mejores
que los arraigados barbaros,
pero nuestro linaje no es mejor
que la de los ángeles caídos,
la inminente desolación
es un fulgor ineludible
que no inquieta ya
ni al rosario del peregrino.

Afanosos y colosales epitafios
desploman a las bicéfalas
y erguidas cabezas de nuestro idealismo,
cuando el oráculo descifro
el legado de la hecatombe
en la oración cínica.
Sobre la talante de un ámbito:
¿Quién dirá un día
que las esencias pernoctadas
del pecado emisario
no broten bajo la exprimida orbe
del nihilismo?
¡Cuándo la macilenta enjundia lacera niegue
conocernos bajo la orden
del juzgado áptero, ofuscado y tullido,
lloraremos por el labrantío perdido!



El idioma que despliegas en tu mente para plasmar ideas tan llenas de imágenes y secuencia de imágenes, hacen de tu expresión una muestra de talento, un mundo creado con tu lineamientos y letras como imaginación sin límites. Un agrado leerte, saludos desde Colombia
 
Me perdí entre la mitología, la leyenda, los códices y los sueños... No en balde Dios los desarraiga al andar tan perdidos de la fe y tan metidos en ideas profanas.

Un abrazo a la distancia.

Dragon Ecu
 
Excelentes versos y profundos como siempre. Renaces con fuerza tras un letargo ganado.
Un placer, feliz semana.
 
me gustan las cosas que los demas ven complicadas me gusta develar enigmas y como una gatita traviesa ir tras el ovillo tratando de descifrar los codigos aunque al final el corazon del ovillo solo sea un gatito parecido a mi
un placer leerte :::hug:::
 

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