Ladime Volcán
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú me surcas y me habitas
y me quedo quietecita
esperando para ver si rehabilitas
los dulces sueños, que otro irrita
Yo te callo, y tú me quitas
los cerrojos de la razón;
y es así, cómo siendo pequeñita,
me haces más grande que un dragón
¡Vaya cosas del amor!
Que me fraguas la mirada
y me anulas de un tirón,
para después, reverdecida,
adornarme con tu amor
Tú me callas, pues mi alma fuerte grita
Y en el pecho se me agita, eso que llaman corazón.
Tú siempre me dignificas
cada vez, que entre las sábanas,
grácil retoza nuestro amor
Porque el amor no atropella,
pero enseña, que amar nunca es error
Error sería perdonar al que se despecha
al que se cierra, y entre lágrimas se anega,
sopesando si otro intento será una absurda perdición
¡Vaya cosas del amor!
y me quedo quietecita
esperando para ver si rehabilitas
los dulces sueños, que otro irrita
Yo te callo, y tú me quitas
los cerrojos de la razón;
y es así, cómo siendo pequeñita,
me haces más grande que un dragón
¡Vaya cosas del amor!
Que me fraguas la mirada
y me anulas de un tirón,
para después, reverdecida,
adornarme con tu amor
Tú me callas, pues mi alma fuerte grita
Y en el pecho se me agita, eso que llaman corazón.
Tú siempre me dignificas
cada vez, que entre las sábanas,
grácil retoza nuestro amor
Porque el amor no atropella,
pero enseña, que amar nunca es error
Error sería perdonar al que se despecha
al que se cierra, y entre lágrimas se anega,
sopesando si otro intento será una absurda perdición
¡Vaya cosas del amor!
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