Vecina
puedo ver desde aquí
tus puntiagudos ojos
que se refilan sobre los bordes
irónicos e inacabables
del inoportuno muro
que nos separa,
agudizando en una solapada
treta ulcerosa
lo que estoy ungiendo daltónico.
Vecina
tú que ríes y resplandeces de puntillas
el riesgo de darte
cada parte incólume de mi carne.
Dime si es hoy
para esperarte rendido
contando
en la luz vespertina
las colillas lacerantes.
¡Por eso vecina!
dime si es hoy para esperarte.
puedo ver desde aquí
tus puntiagudos ojos
que se refilan sobre los bordes
irónicos e inacabables
del inoportuno muro
que nos separa,
agudizando en una solapada
treta ulcerosa
lo que estoy ungiendo daltónico.
Vecina
tú que ríes y resplandeces de puntillas
el riesgo de darte
cada parte incólume de mi carne.
Dime si es hoy
para esperarte rendido
contando
en la luz vespertina
las colillas lacerantes.
¡Por eso vecina!
dime si es hoy para esperarte.