Viento de américa
Poeta adicto al portal
En cuanto llegues a casa,
haz un inventario de todo tu cuerpo.
Llegaste sin pies, sin boca,
sin ojos, sin manos...
¿Dónde quedó todo?
¿En qué calle?
¿En qué cuarto?
¿Cuáles manos?
Y si te atreves a regresar
para saber dónde han quedado,
verás que tus ojos se quedaron enternecidos,
mirando cómo los niños de la calle
cubren su alegría con máscaras ridículas,
haciendo malabares o escupiendo fuego.
Lo que quedó de tus pies
estará tirado en las calles
y lugares que a diario, para vivir, caminas;
los reconocerás por su cansancio
y porque se ajustan, como los de Cenicienta,
a tus zapatillas de cristal.
Una de tus manos
se fue con las monedas que diste a la provinciana
que pedía para sanar a su hijo;
la otra, en las manos de cada uno de tus amigos.
Pero, mi amor,
- ¡Que conste en actas que eres mi amor ¡ -,
no busques tu boca.
Está conmigo.
Me quedé con sus palabras,
con su lengua,
con todos sus besos,
con sus labios de gaviota en vuelo.
Y te lo juro.
¡No te la voy a regresar!::
::
haz un inventario de todo tu cuerpo.
Llegaste sin pies, sin boca,
sin ojos, sin manos...
¿Dónde quedó todo?
¿En qué calle?
¿En qué cuarto?
¿Cuáles manos?
Y si te atreves a regresar
para saber dónde han quedado,
verás que tus ojos se quedaron enternecidos,
mirando cómo los niños de la calle
cubren su alegría con máscaras ridículas,
haciendo malabares o escupiendo fuego.
Lo que quedó de tus pies
estará tirado en las calles
y lugares que a diario, para vivir, caminas;
los reconocerás por su cansancio
y porque se ajustan, como los de Cenicienta,
a tus zapatillas de cristal.
Una de tus manos
se fue con las monedas que diste a la provinciana
que pedía para sanar a su hijo;
la otra, en las manos de cada uno de tus amigos.
Pero, mi amor,
- ¡Que conste en actas que eres mi amor ¡ -,
no busques tu boca.
Está conmigo.
Me quedé con sus palabras,
con su lengua,
con todos sus besos,
con sus labios de gaviota en vuelo.
Y te lo juro.
¡No te la voy a regresar!::
:: 20 de abril de 2003.