Isaías Súvel
Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
VEINTE PALMERAS
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El camino aquel siempre lo recorro
y siempre pensando lo mismo:
¿estarás a un atisbo
de acordarte de mí?.
¿Habrás olvidado el rezago amargo,
del amargo tiempo que yo te ofrecí?.
¿Tendrás en memoria mis continuas iras?,
¿mis imprecisiones que te alteraron?,
¿mis proposiciones tan desatinadas?,
¿mis resoluciones tan a la ligera?,
¿tus largas esperas?.
… Y tu continua risa,
que no era solo más que una caricia,
de esas que se dan por condescendencia.
... Tu eterna paciencia.
En fin, tu amor longánimo,
tu mansedumbre excelsa.
Y de tu mano, aquella tibieza,
que al tocarme suave, mi alma elevaba.
...¡Dulce amor, tu encanto¡;
que me hacía olvidar todo mi llanto,
mis penas, mis dudas,
mis largas fatigas;
donde como hormiga,
mi brazo labraba,
para el nido aquel que nos cobijaba:
... el cielo que Dios un día nos hizo
y que el tiempo amargo otro día deshizo.
... La distancia lenta que nos fue alejando.
Por el tiempo a cuesta.
... El tedio indolente, absurdo y dañino,
todo esto que de todos es el cruel destino.
...Amor.
Pero yo te llevo siempre en mi camino,
pues olvidarte no se.
No encuentro la forma de poder hacerlo.
Y en aquel sendero yo, al recorrerlo;
siempre pienso en ti;
y en esas palmeras que siempre contábamos.
… ¿Veinte eran, recuerdas?.
Y eran signo de que éramos tan solo,
el manojo enjuto de dos almas sin penas,
unidas, cómplices de un amor supremo,
que contarle a nadie,
nunca lo podremos.
...Y aunque la vida ahora me dice
que todo acabó;
¡es mentira infame¡,
¡es vergüenza viva¡,
¡es farsa violenta¡;
de éstas horas plomas que pasan muy lentas;
pues mis ojos dicen ¡no¡,
mi alma dice ¡no¡,
esto no acabó,
pues mi amor no muere.
Solo está sumido en un triste sueño
y el tiempo no es dueño,
con su sin razón;
de mis ansiedades tan esperanzadas.
El tiempo no es dueño,
con su infame sin razón,
de mi corazón.
&&&&&&
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El camino aquel siempre lo recorro
y siempre pensando lo mismo:
¿estarás a un atisbo
de acordarte de mí?.
¿Habrás olvidado el rezago amargo,
del amargo tiempo que yo te ofrecí?.
¿Tendrás en memoria mis continuas iras?,
¿mis imprecisiones que te alteraron?,
¿mis proposiciones tan desatinadas?,
¿mis resoluciones tan a la ligera?,
¿tus largas esperas?.
… Y tu continua risa,
que no era solo más que una caricia,
de esas que se dan por condescendencia.
... Tu eterna paciencia.
En fin, tu amor longánimo,
tu mansedumbre excelsa.
Y de tu mano, aquella tibieza,
que al tocarme suave, mi alma elevaba.
...¡Dulce amor, tu encanto¡;
que me hacía olvidar todo mi llanto,
mis penas, mis dudas,
mis largas fatigas;
donde como hormiga,
mi brazo labraba,
para el nido aquel que nos cobijaba:
... el cielo que Dios un día nos hizo
y que el tiempo amargo otro día deshizo.
... La distancia lenta que nos fue alejando.
Por el tiempo a cuesta.
... El tedio indolente, absurdo y dañino,
todo esto que de todos es el cruel destino.
...Amor.
Pero yo te llevo siempre en mi camino,
pues olvidarte no se.
No encuentro la forma de poder hacerlo.
Y en aquel sendero yo, al recorrerlo;
siempre pienso en ti;
y en esas palmeras que siempre contábamos.
… ¿Veinte eran, recuerdas?.
Y eran signo de que éramos tan solo,
el manojo enjuto de dos almas sin penas,
unidas, cómplices de un amor supremo,
que contarle a nadie,
nunca lo podremos.
...Y aunque la vida ahora me dice
que todo acabó;
¡es mentira infame¡,
¡es vergüenza viva¡,
¡es farsa violenta¡;
de éstas horas plomas que pasan muy lentas;
pues mis ojos dicen ¡no¡,
mi alma dice ¡no¡,
esto no acabó,
pues mi amor no muere.
Solo está sumido en un triste sueño
y el tiempo no es dueño,
con su sin razón;
de mis ansiedades tan esperanzadas.
El tiempo no es dueño,
con su infame sin razón,
de mi corazón.
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