G. Sarmiento
Poeta asiduo al portal
Tengo veinte razones
para no quererla.
Y otras veinte
me empujan a olvidarla.
Cuarenta, bien contadas,
me vienen de frente.
Cuarenta montañas
que temprano se levantan.
Y un pálpito,
que nada explica, las detiene.
Y sin compasión,
al mismo suelo las clava.
¡Ay! Dime, mi buen amigo,
que sobre eso los libros
no dicen nada...
¿Cuánto pesa un corazón,
que con cuarenta puede?
¿Qué graduación ostenta,
que sobre cuarenta manda?
Tengo veinte razones
para no quererla.
Otras veinte
me empujan a olvidarla.
Y una corazonada, las detiene…
¡Dios mío, algo escapa
al entendimiento
que sólo lo sabe el alma!
G.S.A.
para no quererla.
Y otras veinte
me empujan a olvidarla.
Cuarenta, bien contadas,
me vienen de frente.
Cuarenta montañas
que temprano se levantan.
Y un pálpito,
que nada explica, las detiene.
Y sin compasión,
al mismo suelo las clava.
¡Ay! Dime, mi buen amigo,
que sobre eso los libros
no dicen nada...
¿Cuánto pesa un corazón,
que con cuarenta puede?
¿Qué graduación ostenta,
que sobre cuarenta manda?
Tengo veinte razones
para no quererla.
Otras veinte
me empujan a olvidarla.
Y una corazonada, las detiene…
¡Dios mío, algo escapa
al entendimiento
que sólo lo sabe el alma!
G.S.A.
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