P
Paloma Martin
Invitado
Ella desmenuza las cosas con maestría.
Con manos diestras separa lo que sirve
de lo que no necesitará usar... por ahora.
Tapitas, piedras y botones atesora.
Libros, revistas y hasta pasquines
son una fiesta para sus ojos bailarines.
Un banquete es para ella el diario:
Devora los sociales y hasta consume
con fruición los grises obituarios.
Mi abuela desglosa en finas hebras
como del más exquisito chocolate,
el sabor dulce y a veces amargo,
de los días largos de su vejez.
El sol escudriña por la ventana
puntual a las seis de la mañana.
Y con ojos de niña asombrada
mi dulce Catita se extasía,
de ver... la madrugada otra vez.
PALOMA MARTIN
 
 
Con manos diestras separa lo que sirve
de lo que no necesitará usar... por ahora.
Tapitas, piedras y botones atesora.
Libros, revistas y hasta pasquines
son una fiesta para sus ojos bailarines.
Un banquete es para ella el diario:
Devora los sociales y hasta consume
con fruición los grises obituarios.
Mi abuela desglosa en finas hebras
como del más exquisito chocolate,
el sabor dulce y a veces amargo,
de los días largos de su vejez.
El sol escudriña por la ventana
puntual a las seis de la mañana.
Y con ojos de niña asombrada
mi dulce Catita se extasía,
de ver... la madrugada otra vez.
PALOMA MARTIN
 
 
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