Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Susúrrame bajito,
si percibes que la noche de hoy es más negra que ayer,
si ves que me canso de cortejar las letras,
si mi bufanda no alcanza a cubrir el frío,
que si añejos están mis huesos,
si los surcos que una vez tenues,
hoy se ensanchan enrostrando inhumano estos años.
No me hables fuerte,
pero avísame si esos dolores
se han manifestado en mi cuerpo y en mi mente,
pues no deseo encontrarlos
a pesar que les presiento.
Soñoliento me conmuevo con la sabiduría
que me ha dado la vida,
sincero es mis triste grito.....,
¡¿para qué?!
si de ostentarla no alcanzan a escucharla,
será que mi voz es tenue y delicada,
o si la ven se mofan de mis sugerencias,
razón que me hace callar,
y guardarme el destino que les espera.
Contradictorio haber sido humano,
que vas absorbiendo la vejez que pasa a tu lado,
sin darte cuenta que de tiempo en tiempo,
te alcanzará,
como a aquel que encorvaba la espalda y arrastraba los pies,
como cuando le recuerdas cada olvido,
de no encontrar los lentes,
de no reconocer su sombra,
ni alcanzar objetos,
pues las manos duelen de estar dobladas.
Es por eso que te recuerdo vejez,
pasaste por mi lado y ni siquiera atisbe tu mirada,
querías refugiarte en mis besos
y como idiota los deje pasar,
querías mostrarme su cuerpo suave y diáfano
y mis manos se congelaron por no acariciar,
querías avisarme que mirara surcar una gaviota
y sólo observe la tierra que pasó por mis zapatos,
querías invitarme a sentir la brisa a orillas del mar
y me quedé sentado dentro de la ciudad,
querías enseñarme tu vejez
y sin sentirlo me volví igual que tu
añorando haber hecho todo aquello que no hice,
pero que hoy invalido no podré hacer......
si percibes que la noche de hoy es más negra que ayer,
si ves que me canso de cortejar las letras,
si mi bufanda no alcanza a cubrir el frío,
que si añejos están mis huesos,
si los surcos que una vez tenues,
hoy se ensanchan enrostrando inhumano estos años.
No me hables fuerte,
pero avísame si esos dolores
se han manifestado en mi cuerpo y en mi mente,
pues no deseo encontrarlos
a pesar que les presiento.
Soñoliento me conmuevo con la sabiduría
que me ha dado la vida,
sincero es mis triste grito.....,
¡¿para qué?!
si de ostentarla no alcanzan a escucharla,
será que mi voz es tenue y delicada,
o si la ven se mofan de mis sugerencias,
razón que me hace callar,
y guardarme el destino que les espera.
Contradictorio haber sido humano,
que vas absorbiendo la vejez que pasa a tu lado,
sin darte cuenta que de tiempo en tiempo,
te alcanzará,
como a aquel que encorvaba la espalda y arrastraba los pies,
como cuando le recuerdas cada olvido,
de no encontrar los lentes,
de no reconocer su sombra,
ni alcanzar objetos,
pues las manos duelen de estar dobladas.
Es por eso que te recuerdo vejez,
pasaste por mi lado y ni siquiera atisbe tu mirada,
querías refugiarte en mis besos
y como idiota los deje pasar,
querías mostrarme su cuerpo suave y diáfano
y mis manos se congelaron por no acariciar,
querías avisarme que mirara surcar una gaviota
y sólo observe la tierra que pasó por mis zapatos,
querías invitarme a sentir la brisa a orillas del mar
y me quedé sentado dentro de la ciudad,
querías enseñarme tu vejez
y sin sentirlo me volví igual que tu
añorando haber hecho todo aquello que no hice,
pero que hoy invalido no podré hacer......