Velas a al luz de la sangre
Yaces mutilado
como un rostro sin nombre.
Descifras la herida
y el ajado punto de luz que se asoma de los insectos
agota la visión de lo posible.
Bajo la encía cruzan pervertidas las palabras,
encruzan la lengua,
ocupando la moral de Nietzche
hasta desfigurar el tiempo del genocidio con olores de urea.
Ateísta sangre de color,
ascética niebla, esqueleto que asoma sinmadre a los dedos.
En medio de esta trampa del miedo,
como si de una taxidermia femoral se tratara,
bebo sal
para paliar el síndrome de Tourette
y escupo a mi Dios penúltimo.
Yaces mutilado
como un rostro sin nombre.
Descifras la herida
y el ajado punto de luz que se asoma de los insectos
agota la visión de lo posible.
Bajo la encía cruzan pervertidas las palabras,
encruzan la lengua,
ocupando la moral de Nietzche
hasta desfigurar el tiempo del genocidio con olores de urea.
Ateísta sangre de color,
ascética niebla, esqueleto que asoma sinmadre a los dedos.
En medio de esta trampa del miedo,
como si de una taxidermia femoral se tratara,
bebo sal
para paliar el síndrome de Tourette
y escupo a mi Dios penúltimo.