Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Velatorio
Erosionas el suelo de la estancia,
con la suave cadencia de tu paso;
noches de velatorio sin descanso,
lámparas encendidas y tu rezo.
¿Acaso el Creador solo te escucha
en nocturno desvelo y amargura?
Se te olvidó tu canto, y tu boca
antaño rica fuente de dulzura,
ya no tiene sonidos de alegría,
solo un rezo constante por tus muertos.
Saca donde se encuentren a todos ellos,
y dales cristiana sepultura,
porque tu Dios no puede ser tan sordo,
que tengas que rezarle día tras día.
Con una vez que pidas: ¡suficiente!
que todo lo concede a la primera;
acuestate, mujer, duerme tranquila
y dale su reposo a tu tarea.
Erosionas el suelo de la estancia,
con la suave cadencia de tu paso;
noches de velatorio sin descanso,
lámparas encendidas y tu rezo.
¿Acaso el Creador solo te escucha
en nocturno desvelo y amargura?
Se te olvidó tu canto, y tu boca
antaño rica fuente de dulzura,
ya no tiene sonidos de alegría,
solo un rezo constante por tus muertos.
Saca donde se encuentren a todos ellos,
y dales cristiana sepultura,
porque tu Dios no puede ser tan sordo,
que tengas que rezarle día tras día.
Con una vez que pidas: ¡suficiente!
que todo lo concede a la primera;
acuestate, mujer, duerme tranquila
y dale su reposo a tu tarea.
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