XANA
Poeta fiel al portal
Veleidosa musa
atrás dejas, en todos sus rincones,
mi insomne y desprovisto cielo
cual el pasar de las nubes,
-blanco rebaño de opadas tripas-,
al capricho del apacible céfiro.
¡Tú, que mi horizonte acortas
con cada mirada
que distante se pierde,
en tu danzar gozoso
a los acordes de marinas brisas!
Conjurada semilla
del dios de la lluvia,
dejas en mi la desnudez
de tu soledad de ninfa
al arbitrio de la duda.
Hay en tus callados ojos,
una borla de melancolía
cual velado remanso mecido
por el eco del brillo de tu sol
entre las cenefas de opalescentes lunas.
Así me quiebro
y quiébrase conmigo el cálamo,
místico heraldo, contigo versado
en las mil y un batallas
de letras ganadas al ocaso.
atrás dejas, en todos sus rincones,
mi insomne y desprovisto cielo
cual el pasar de las nubes,
-blanco rebaño de opadas tripas-,
al capricho del apacible céfiro.
¡Tú, que mi horizonte acortas
con cada mirada
que distante se pierde,
en tu danzar gozoso
a los acordes de marinas brisas!
Conjurada semilla
del dios de la lluvia,
dejas en mi la desnudez
de tu soledad de ninfa
al arbitrio de la duda.
Hay en tus callados ojos,
una borla de melancolía
cual velado remanso mecido
por el eco del brillo de tu sol
entre las cenefas de opalescentes lunas.
Así me quiebro
y quiébrase conmigo el cálamo,
místico heraldo, contigo versado
en las mil y un batallas
de letras ganadas al ocaso.