Del mundo de donde vengo no existe la tristeza,
Gracias a la conquista del amor no existe el dolor,
Arroyos enamorados fluyen en mares amados,
Navegare en ellos con el permiso de Dios y mi dulce
amada a mi costado, remare este velero de la vida
donde tus labios besare. el conjuro del amor se apodera
sin medida, se planta como vela que el viento arresta
en dirección del mar de la felicidad, donde anclare por
el resto de mis días junto a ti disfrutare de la noche.
Aunque pasen los años serás mi dulce vida.