Reitero, se sigue sintiendo lo básico de los primeros escritos. Habrá que ir más a fondo, alargar la analogía, no quedarse en el simple vaivén de las figuras que tienen prisa por rimar. Respire, aspire, cierre los ojos, vea más allá, haga una descripción más a fondo del lugar, tómese su tiempo. Escuche la tempestad, la calma, respira la niebla de la que habla, sienta cómo su nariz se dilata, sienta el espasmo en su corazón. Sienta todo y después escríbalo. Hable de la quilla de su embarcación de su proa, de su popa, del camarote en donde tiene tantas hojas tiradas y tinta esperándolas derramar.
Entre otras cosas.
Saludos