kique
Poeta que considera el portal su segunda casa
Niña, en tierra velero,
el fulgor de tu mirada
deja una espina clavada
más profunda que el acero.
Ensueño que siempre espero
evocar en la alboreada,
sin consumirla atrapada
en tela de otro sendero.
Ternura de manantial.
Hálito en el desaliento.
Dulce néctar celestial.
Rozar tu piel un momento,
en rubí torna el cristal,
en fuego mi pensamiento.
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