Velero y bergantín

tormenta_de_alta_mar.jpg


Velas que el viento hincha
como se inflan los amores,
cuando caminan sin temores
por las sendas de la dicha.

Velero que en el mar bravío
no temes a su bravura,
y con el pecho de tu proa
con tu frágil hechura.

Rompes olas como rocas
cuando el viento en tu popa,
con su soplo deja estelas
y no corres sino vuelas.


En las crestas de su espuma
dejando atrás las brumas,
de las olas cuando rompen
en tu frente y tus costados.


Y con el mar calmado
vencido en sus embates,
te acompaña resignado
por tu fiera rebeldía.


Rehuyéndole al combate
de tus velas en su porfía,
y navegas libremente
confiado y sin temores.

Como navegan mis amores
en los mares de tu calma,
y en las vertientes cascadas
del dorso de tu cuerpo.


Me deslizo libremente
sin velas sin amarras,
dejándome llevar
por tus aguas tranquilas.


Y en el cauce convergente
del río de tu vientre
mi proa se perfila,
y cambiando mi rumbo.


A mares más profundos
de misterios sin fin,
me vuelvo bergantín
y en tu puerto hecho anclas.


Y encallado en mis esloras
me dispongo a mis anchas,
explorar sin demoras
palmo a palmo los redores.


De los bosques de tu cuerpo
y como habitante eterno,
dejar la marinería
y volverme un ermitaño,
en el sol de tus adentros.


Anhelante entrega de amor, con tu personalísimo estilo que es muy romántico
Saludos cordiales
 
tormenta_de_alta_mar.jpg


Velas que el viento hincha
como se inflan los amores,
cuando caminan sin temores
por las sendas de la dicha.

Velero que en el mar bravío
no temes a su bravura,
y con el pecho de tu proa
con tu frágil hechura.

Rompes olas como rocas
cuando el viento en tu popa,
con su soplo deja estelas
y no corres sino vuelas.


En las crestas de su espuma
dejando atrás las brumas,
de las olas cuando rompen
en tu frente y tus costados.


Y con el mar calmado
vencido en sus embates,
te acompaña resignado
por tu fiera rebeldía.


Rehuyéndole al combate
de tus velas en su porfía,
y navegas libremente
confiado y sin temores.

Como navegan mis amores
en los mares de tu calma,
y en las vertientes cascadas
del dorso de tu cuerpo.


Me deslizo libremente
sin velas sin amarras,
dejándome llevar
por tus aguas tranquilas.


Y en el cauce convergente
del río de tu vientre
mi proa se perfila,
y cambiando mi rumbo.


A mares más profundos
de misterios sin fin,
me vuelvo bergantín
y en tu puerto hecho anclas.


Y encallado en mis esloras
me dispongo a mis anchas,
explorar sin demoras
palmo a palmo los redores.


De los bosques de tu cuerpo
y como habitante eterno,
dejar la marinería
y volverme un ermitaño,
en el sol de tus adentros.

Bellas imagenes marineras para un bello y certero poema de amor. Un saludo amigo malco. Paco.
 

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