Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
Velo
Su velo en mi mente
permanece abrazado a mi cuerpo,
no tener su alma es mi demencia,
Dios es testigo de éste dolor
mi agonía va hacia las montañas
oscuridad, eso es todo en la eternidad:
Espacio cruel,
que toma su alma
y la extingue con hórridos recuerdos...
aunado a mi cuello, terrible dolor,
¿Cómo ella dejo aun lado su voz?
Partió con lo único bello
que conoció este cuerpo;
no era su intención... lo inevitable sucedió;
Ahora... ahora;
¿Donde están sus besos, sus caricias?
Todo en ella se desvaneció
no existe más que mi dolor,
esta es mi suerte:
Perecer en su recuerdo,
ó vivir imbécilmente el presente;
Su aroma se extinguió,
y la tierra me recuerda
lo que un día fue su amor;
¡Ahí! En los viñedos,
en ellos enjaulado está su corazón,
en esa tierra creció el amor:
El dulce vino que Dios me concedió...
La tonta faena, ese velo,
ella lo tejió con amor,
ella hiló en él, el amor,
y en la noche de tristeza pereció,
pensando en perder al sueño,
que con una aguja, una criatura concibío;
Dejó un velo que al anochercer
por su ausencia brilló,
añorando con ella volver a nacer,
para ser le manto que la vea crecer;
Y volverse en tan sólo una sola pequeña fe...
permanece abrazado a mi cuerpo,
no tener su alma es mi demencia,
Dios es testigo de éste dolor
mi agonía va hacia las montañas
oscuridad, eso es todo en la eternidad:
Espacio cruel,
que toma su alma
y la extingue con hórridos recuerdos...
aunado a mi cuello, terrible dolor,
¿Cómo ella dejo aun lado su voz?
Partió con lo único bello
que conoció este cuerpo;
no era su intención... lo inevitable sucedió;
Ahora... ahora;
¿Donde están sus besos, sus caricias?
Todo en ella se desvaneció
no existe más que mi dolor,
esta es mi suerte:
Perecer en su recuerdo,
ó vivir imbécilmente el presente;
Su aroma se extinguió,
y la tierra me recuerda
lo que un día fue su amor;
¡Ahí! En los viñedos,
en ellos enjaulado está su corazón,
en esa tierra creció el amor:
El dulce vino que Dios me concedió...
La tonta faena, ese velo,
ella lo tejió con amor,
ella hiló en él, el amor,
y en la noche de tristeza pereció,
pensando en perder al sueño,
que con una aguja, una criatura concibío;
Dejó un velo que al anochercer
por su ausencia brilló,
añorando con ella volver a nacer,
para ser le manto que la vea crecer;
Y volverse en tan sólo una sola pequeña fe...
Vlad kanon
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