Aguila Albina.
Poeta recién llegado
Cuanta no es la presteza del amante
que sin lucha se rinde,
¡pues luchar con tus encantos
es profunda insensatez!
Y cuán rápido su corazón
es movido a devoción,
¡pues a tus labios tiene
por verdadera religión!
Y cuan veloz se pierde al ansia
por intercambiar palabras,
¡palabras que como manos
conectan y entrelazan!
O cuan célere al amor
me entrego sin protesta,
¡pues en el cautiverio de tus lazos
hallaré liberación!
Así tan difícil me resulta
retener mi ligereza,
¡pues disfrutas como mujer hermosa
poco a poco tu amor ceder!
Empero, si a diferentes tiempos
nuestro querer se manifiesta,
¡es la gloria del cantor, del amante y del poeta
el cortejo, con que el amor profesa!
que sin lucha se rinde,
¡pues luchar con tus encantos
es profunda insensatez!
Y cuán rápido su corazón
es movido a devoción,
¡pues a tus labios tiene
por verdadera religión!
Y cuan veloz se pierde al ansia
por intercambiar palabras,
¡palabras que como manos
conectan y entrelazan!
O cuan célere al amor
me entrego sin protesta,
¡pues en el cautiverio de tus lazos
hallaré liberación!
Así tan difícil me resulta
retener mi ligereza,
¡pues disfrutas como mujer hermosa
poco a poco tu amor ceder!
Empero, si a diferentes tiempos
nuestro querer se manifiesta,
¡es la gloria del cantor, del amante y del poeta
el cortejo, con que el amor profesa!