Luis Guillermo Legrand
Poeta recién llegado
Ven conmigo a la Luna
Ven conmigo a la Luna,
escapemos de estas prisiones de miradas,
crucemos los mares de plata,
refugiémonos en la Tranquilidad del silencio.
Desnudemos juntos el alma,
que pronuncien ellas sus verdades,
que canten juntas el deseo que gimen.
Ansias fermentadas en espera del tranvía
que ha de llevarnos al lecho,
en donde nuestros vientres ardiendo nos esperan,
vestidos con flores de agonías temblorosas.
Ven conmigo a la Luna,
abrázame y bésame con parsimoniosa calma,
que quiero bañarme en los ríos de tus mejillas,
en las fuentes de tu boca esconder mís inseguridades,
que tus bondades las quiero todas.
Ven conmigo a la Luna y deja que sean todas mías,
que todas se derramen en mí cuerpo,
perfumando con ellas mís penas,
ahogando en tu perfume mís melancolias.
Ven conmigo a la Luna,
se tú el ave mañanera que sobre mí vuela,
atizba a mis rezos de rodillas,
que enamoradas ruegan por tu cielo.
Ven conmigo a la Luna,
dame pan, dame aguas, dame deseos,
dame miradas que mís labios puedan consumir al momento,
dame de tu calor y arranca de mí este frío dolor que llevo dentro.
Ven conmigo a la Luna,
hagamos allí nuestros aposentos,
en donde el ojo no juzga
y el dedo cruel no abre heridas en el pensamiento.
Ven conmigo mujer a la Luna
se en mí la primera bocanada de aire al despertar el día,
se lluvia alegre en mís tardes,
se el gilgero que cante mis alegres desmanes,
cuando caiga la noche,
cuando se esconda la Luna,
y con sus sábanas de lino blanco cubra lo que somos,
alma, sangre,deseo y de nuestras bocas sus antojos vestidos de premuras.
©Luís Guillermo Legrand
Ven conmigo a la Luna,
escapemos de estas prisiones de miradas,
crucemos los mares de plata,
refugiémonos en la Tranquilidad del silencio.
Desnudemos juntos el alma,
que pronuncien ellas sus verdades,
que canten juntas el deseo que gimen.
Ansias fermentadas en espera del tranvía
que ha de llevarnos al lecho,
en donde nuestros vientres ardiendo nos esperan,
vestidos con flores de agonías temblorosas.
Ven conmigo a la Luna,
abrázame y bésame con parsimoniosa calma,
que quiero bañarme en los ríos de tus mejillas,
en las fuentes de tu boca esconder mís inseguridades,
que tus bondades las quiero todas.
Ven conmigo a la Luna y deja que sean todas mías,
que todas se derramen en mí cuerpo,
perfumando con ellas mís penas,
ahogando en tu perfume mís melancolias.
Ven conmigo a la Luna,
se tú el ave mañanera que sobre mí vuela,
atizba a mis rezos de rodillas,
que enamoradas ruegan por tu cielo.
Ven conmigo a la Luna,
dame pan, dame aguas, dame deseos,
dame miradas que mís labios puedan consumir al momento,
dame de tu calor y arranca de mí este frío dolor que llevo dentro.
Ven conmigo a la Luna,
hagamos allí nuestros aposentos,
en donde el ojo no juzga
y el dedo cruel no abre heridas en el pensamiento.
Ven conmigo mujer a la Luna
se en mí la primera bocanada de aire al despertar el día,
se lluvia alegre en mís tardes,
se el gilgero que cante mis alegres desmanes,
cuando caiga la noche,
cuando se esconda la Luna,
y con sus sábanas de lino blanco cubra lo que somos,
alma, sangre,deseo y de nuestras bocas sus antojos vestidos de premuras.
©Luís Guillermo Legrand