Trae hasta mí la brisa de tu paso,
tu femenino aroma hecho pensil,
la estela de tu sangre en el ocaso,
o blancas tus espumas y tu abril.
Trae con las arcillas de tu vaso
un sol, la primavera: ¡fresas mil!
la plácida dulzura de un pegaso
o el beso desgranado y más sutil.
Trae contigo asomada una estrella
para que te mire, azulada y bella,
cuando en ti esplenda, rojiza, una flor
pisada del imperio de tu planta.
¡Esa flor, fresca y bella, se levanta
si tus pies amanecen todo albor!
tu femenino aroma hecho pensil,
la estela de tu sangre en el ocaso,
o blancas tus espumas y tu abril.
Trae con las arcillas de tu vaso
un sol, la primavera: ¡fresas mil!
la plácida dulzura de un pegaso
o el beso desgranado y más sutil.
Trae contigo asomada una estrella
para que te mire, azulada y bella,
cuando en ti esplenda, rojiza, una flor
pisada del imperio de tu planta.
¡Esa flor, fresca y bella, se levanta
si tus pies amanecen todo albor!