Ven

infeliz?

Feliz
Subiendo, volando, en la convección de mis cenizas.
Arrastrándome sin ganas
hasta el muelle semihundido de tus tobillos.
Me aferro a tu amor, que afloja la soga.
Tantos puertos que no quiero,
déjame estar aquí, en edípica pose.
Sé mi campo de arado y de raíces,
de piedra y de semillas.

La mañana que hablaste,
se me secó la tarde,
por verte entre dos aguas,
con el rostro marchito.
Tus ojos apagados
son despojos del viento,
de abrasiva locura.

Ven a ver que te quiero,
más allá de las pieles y de las vestiduras,
que te quiero en los huesos, calados de reúma,
y en el fulgor enfermo de la noche,
con su erupción brillante de luceros.
Ven a verme al desierto de la luna,
ven con tu cráter níveo de lamentos.
 
Subiendo, volando, en la convección de mis cenizas.
Arrastrándome sin ganas
hasta el muelle semihundido de tus tobillos.
Me aferro a tu amor, que afloja la soga.
Tantos puertos que no quiero,
déjame estar aquí, en edípica pose.
Sé mi campo de arado y de raíces,
de piedra y de semillas.

La mañana que hablaste,
se me secó la tarde,
por verte entre dos aguas,
con el rostro marchito.
Tus ojos apagados
son despojos del viento,
de abrasiva locura.

Ven a ver que te quiero,
más allá de las pieles y de las vestiduras,
que te quiero en los huesos, calados de reuma,
y en el fulgor enfermo de la noche,
con su erupción brillante de luceros.
Ven a verme al desierto de la luna,
ven con tu cráter níveo de lamentos.

Realmente un poema digno de ser leìdo.

Un gusto detenerme en tan profundas letras.

Cordiales saludos
 
Subiendo, volando, en la convección de mis cenizas.
Arrastrándome sin ganas
hasta el muelle semihundido de tus tobillos.
Me aferro a tu amor, que afloja la soga.
Tantos puertos que no quiero,
déjame estar aquí, en edípica pose.
Sé mi campo de arado y de raíces,
de piedra y de semillas.

La mañana que hablaste,
se me secó la tarde,
por verte entre dos aguas,
con el rostro marchito.
Tus ojos apagados
son despojos del viento,
de abrasiva locura.

Ven a ver que te quiero,
más allá de las pieles y de las vestiduras,
que te quiero en los huesos, calados de reúma,
y en el fulgor enfermo de la noche,
con su erupción brillante de luceros.
Ven a verme al desierto de la luna,
ven con tu cráter níveo de lamentos.


Y llegué con un vinito de aquellos lugares
que ambos sabemos de bello paisaje,
de tantos artistas ( hombres de la calle ) ¡ como este poeta !
que feliz me queda,aunque infeliz te llamen.Un abrazo paisano:::hug:::
 
Un poema muy elegante con mucha belleza y envuleto de tristeza y nostalgía. Me ha gustado mucho.
Etres un gran poeta.
Un afectuoso abrazo
Joan
 

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