Ven, cristal de cielo, velo de luna llena,
Que el futuro y el pasado siempre detienen sus pasos ante el extenso mar de tu rostro, de tu piel, como los destellos que se acurrucan (anidan) en ella
Ven,
Ven de entre mil naufragios e impetuosas soledades,
Ven de las profundidades que se estremecen y me acechan
Sé que se hicieron polvo, el corazón y los susurros de amor entre las sombras, pero déjame entender tus pasos y por qué tu voz escapó de mi alcoba, (déjame entender mi vida y el universo que te llevaste)
Aunque tal vez no quise entender que amarte significaba más que arriesgar una vida libre por una perdida y arrastrada hacia tu altar; pero no es justo llenar de caos a cada hoja escurridiza que termina de morir en mis brazos.
Vuelve, ven y no mires hacia atrás
Ven que te extraño como a las olas o a las nubes
Ven, ven de aquellos ignotos territorios que te tienen y te evitan a mis ojos
Vuelve, que sólo me queda una vida, y es una vida de ola, que viene y se aleja en cada parpadeo. Vuelve, corazón eterno, que todas las nubes me hacen recordar que tú no estás, y se burlan maliciosas de mi desgracia, como cada frío invierno que se asoma en mi ventana.
Dime que vendrás y que no volverás a irte, no vuelvas a alzar tus alas, princesa del reino de mi alma, dime que me quieres, dilo que dejaré de ser ceniza; los mundos se reúnen en tus alas y yo no tengo uno sobre el cual posarme; se mía y devuélveme la vida, se mía y todos los suspiros que te lancé habrán tenido sentido, todos los atardeceres que llueven sobre mí me agobian una retirada desesperada de la laguna brillante de tu alma.
Quédate,
Dime que me quieres,
Dame una lágrima,
Se mía
Que el futuro y el pasado siempre detienen sus pasos ante el extenso mar de tu rostro, de tu piel, como los destellos que se acurrucan (anidan) en ella
Ven,
Ven de entre mil naufragios e impetuosas soledades,
Ven de las profundidades que se estremecen y me acechan
Sé que se hicieron polvo, el corazón y los susurros de amor entre las sombras, pero déjame entender tus pasos y por qué tu voz escapó de mi alcoba, (déjame entender mi vida y el universo que te llevaste)
Aunque tal vez no quise entender que amarte significaba más que arriesgar una vida libre por una perdida y arrastrada hacia tu altar; pero no es justo llenar de caos a cada hoja escurridiza que termina de morir en mis brazos.
Vuelve, ven y no mires hacia atrás
Ven que te extraño como a las olas o a las nubes
Ven, ven de aquellos ignotos territorios que te tienen y te evitan a mis ojos
Vuelve, que sólo me queda una vida, y es una vida de ola, que viene y se aleja en cada parpadeo. Vuelve, corazón eterno, que todas las nubes me hacen recordar que tú no estás, y se burlan maliciosas de mi desgracia, como cada frío invierno que se asoma en mi ventana.
Dime que vendrás y que no volverás a irte, no vuelvas a alzar tus alas, princesa del reino de mi alma, dime que me quieres, dilo que dejaré de ser ceniza; los mundos se reúnen en tus alas y yo no tengo uno sobre el cual posarme; se mía y devuélveme la vida, se mía y todos los suspiros que te lancé habrán tenido sentido, todos los atardeceres que llueven sobre mí me agobian una retirada desesperada de la laguna brillante de tu alma.
Quédate,
Dime que me quieres,
Dame una lágrima,
Se mía