NaomiEtana
Poeta recién llegado
Ven, abrázame, ven, vuelve a besarme,
Ven, vuélveme a sonreír, a estrecharme entre tus brazos, entre esas dos columnas de hiel,
Ven, mírame una y otra, otra vez, como el ayer que se fue.
Usa esa sonrisa sardónica, esa sonrisa maldita, cariño,
Contémplame con esos témpanos abismales que me provocan escalofríos,
Cíñeme con aquellos refugios que son la locura del verdugo,
Un color con sabor a menta a menta y licor fino.
Ven, rodea mi cintura con tu sien, ven, vuelve al pasillo de matemáticas,
Ven, que te quiero hablar, ven que ya no aguanto más,
Todo se está resquebrajando más,
Vuélvete, que ahora yo te quiero besar.
Usa esa emoción desdeñosa, la que usabas ayer, cariño,
Devórame con esa sonrisa irónica que me alzaba al delirio,
Rodea mi cintura con esa pasión fogosa, pasión armoniosa,
Una sensación que huele a rosas a rosas y a manzanilla.
Vuélveme a cantar, vuelve a hacer sonar, esos acordes maldecidos,
Rasguea la guitarra otra vez más, y sonríeme como un poeta herido,
Ven, yo quiero escuchar, el porqué de todo esto,
Dime porqué el poema veinte aún se escucha, en las cuerdas de tu corazón enardecido.
Usa esa sonrisa sardónica, esa sonrisa maldita, cariño,
Rodea mi cintura con esa pasión fogosa, pasión armoniosa,
Contémplame con esos témpanos abismales que me provocan escalofríos,
Un color con sabor a menta a rosas y a manzanilla.
Y sí, no hay nada que me haga olvidar,
Tu rostro, tu mirada, tu sonrisa, tu pasión inusitada,
Esa ternura de escritor, y la dedicación,
De un músico encendido por la llama del amor.
Ven, vuélveme a sonreír, a estrecharme entre tus brazos, entre esas dos columnas de hiel,
Ven, mírame una y otra, otra vez, como el ayer que se fue.
Usa esa sonrisa sardónica, esa sonrisa maldita, cariño,
Contémplame con esos témpanos abismales que me provocan escalofríos,
Cíñeme con aquellos refugios que son la locura del verdugo,
Un color con sabor a menta a menta y licor fino.
Ven, rodea mi cintura con tu sien, ven, vuelve al pasillo de matemáticas,
Ven, que te quiero hablar, ven que ya no aguanto más,
Todo se está resquebrajando más,
Vuélvete, que ahora yo te quiero besar.
Usa esa emoción desdeñosa, la que usabas ayer, cariño,
Devórame con esa sonrisa irónica que me alzaba al delirio,
Rodea mi cintura con esa pasión fogosa, pasión armoniosa,
Una sensación que huele a rosas a rosas y a manzanilla.
Vuélveme a cantar, vuelve a hacer sonar, esos acordes maldecidos,
Rasguea la guitarra otra vez más, y sonríeme como un poeta herido,
Ven, yo quiero escuchar, el porqué de todo esto,
Dime porqué el poema veinte aún se escucha, en las cuerdas de tu corazón enardecido.
Usa esa sonrisa sardónica, esa sonrisa maldita, cariño,
Rodea mi cintura con esa pasión fogosa, pasión armoniosa,
Contémplame con esos témpanos abismales que me provocan escalofríos,
Un color con sabor a menta a rosas y a manzanilla.
Y sí, no hay nada que me haga olvidar,
Tu rostro, tu mirada, tu sonrisa, tu pasión inusitada,
Esa ternura de escritor, y la dedicación,
De un músico encendido por la llama del amor.