Elisalle
Poetisa
VEN
Vi la montaña y sentí pequeñez de hormiga. Desde su altura me miraba con desespero al adivinar mis dudas: Todo está en ti, me decía. Ven y tuve miedo de no poder. No importó el tiempo ni el cansancio, me invitaba y yo no sería descortés con la dama que siempre admiré y solo vi el borde de su falda floreada. Creía que era toda su hermosura. Cuando estuve en el picacho más alto, caí en sus brazos, me regaló todo el viento, la libertad más plena y un techo de Cielo cerquita de Dios. Sonreímos. Magia. La observé en silencio de despedida y volví a sentir que era tan pequeña, pero mi Espíritu desbordaba emociones de piedra. Ella sonrió complacida y no me dijo adiós
Margarita
22/02/2014
Todos los derechos Reservados
Prohibida su reproducción parcial
y/o total por cualquier medio
©
Inscrpción: 204.688
Vi la montaña y sentí pequeñez de hormiga. Desde su altura me miraba con desespero al adivinar mis dudas: Todo está en ti, me decía. Ven y tuve miedo de no poder. No importó el tiempo ni el cansancio, me invitaba y yo no sería descortés con la dama que siempre admiré y solo vi el borde de su falda floreada. Creía que era toda su hermosura. Cuando estuve en el picacho más alto, caí en sus brazos, me regaló todo el viento, la libertad más plena y un techo de Cielo cerquita de Dios. Sonreímos. Magia. La observé en silencio de despedida y volví a sentir que era tan pequeña, pero mi Espíritu desbordaba emociones de piedra. Ella sonrió complacida y no me dijo adiós
Margarita
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