La cañería está tapada y la mierda
sale a borbotones por el registro
de la vecindad. Mierda café, café oscuro,
unas con cachos de
frijol o con un poco de zanahoria
o garbanzo. Todo se inunda,
todo hiede,
todo flota, y mis náuseas
también.
Los vecinos corren,
todos corremos y
metemos las manos junto con unas cubetas
para desazolvar el problema
y los cachos de mierda
brillan en mi mano y en mi
antebrazo y se plasman en mi memoria.
Una,
dos, tres,
cuatro cubetadas y todo sigue
absolutamente igual.
El olor nos envuelve a todos
y todos nos miramos en silencio
al no encontrar una solución
factible.
Llueve y truenan las nubes
al chocar las alas de los ángeles.
Mientras por acá abajo,
seguimos acarreando agua,
mierda, orines,
papel deshecho,
envolturas de papitas
y pedazos de tiempo y carácter.
Maldecimos al caño, a la mierda
y a nosotros mismos por ser como somos.
El registro hierve, como
caldo de excrementos bajo un
fuego inacabable. Todos miramos
el agua salir, turbia y
putrefacta. Y volvemos a observarnos;
unos fuman, otros platican entre sí,
y yo decido retirarme a mi casa
para poder oler bien
la mierda que se ha extraviado
en mis tenis que terminarán en
la basura como todos nosotros
alguna vez, en algún día de estos.
sale a borbotones por el registro
de la vecindad. Mierda café, café oscuro,
unas con cachos de
frijol o con un poco de zanahoria
o garbanzo. Todo se inunda,
todo hiede,
todo flota, y mis náuseas
también.
Los vecinos corren,
todos corremos y
metemos las manos junto con unas cubetas
para desazolvar el problema
y los cachos de mierda
brillan en mi mano y en mi
antebrazo y se plasman en mi memoria.
Una,
dos, tres,
cuatro cubetadas y todo sigue
absolutamente igual.
El olor nos envuelve a todos
y todos nos miramos en silencio
al no encontrar una solución
factible.
Llueve y truenan las nubes
al chocar las alas de los ángeles.
Mientras por acá abajo,
seguimos acarreando agua,
mierda, orines,
papel deshecho,
envolturas de papitas
y pedazos de tiempo y carácter.
Maldecimos al caño, a la mierda
y a nosotros mismos por ser como somos.
El registro hierve, como
caldo de excrementos bajo un
fuego inacabable. Todos miramos
el agua salir, turbia y
putrefacta. Y volvemos a observarnos;
unos fuman, otros platican entre sí,
y yo decido retirarme a mi casa
para poder oler bien
la mierda que se ha extraviado
en mis tenis que terminarán en
la basura como todos nosotros
alguna vez, en algún día de estos.