jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
el cáncer me empezó en los huevos
dos meses más tarde me brincó al intestino
luego subió al estómago y posteriormente avanzó
por mi esófago hacia la laringe y más allá
fui a ver al doctor
"podemos extirpar los huevos y el intestino,
el estómago y la mitad del esófago y luego
esperamos a ver cómo evoluciona la cosa:
piénselo unos días y me avisa qué decide"
-la ciencia al servicio de la humanidad-
de regreso a casa me detuve en un bar
y me pasé la tarde ingiriendo tequila tras tequila
hasta lograr alcanzar un nivel de ebriedad
adecuado para lo que me proponía hacer
salí del bar y caminé por velázquez todo derecho
hasta llegar a la estación del metro balderas;
bajé las escaleras y seguí el pasillo hasta el andén;
me acerqué a las vías y esperé la llegada del metro
el expreso de las 13 56 no tardó mucho en aparecer
al fondo del túnel enfilando a todo mecate
la recta que discurría a lo largo del andén
cuando se acercó, salté a las vías
me tendí sobre los rieles de tal manera que al pasarme por encima
las ruedas de los vagones me seccionaran la cabeza del cuerpo;
luego sentí un fuerte golpe y perdí la conciencia
mi cabeza la recogió intacta uno de los paramédicos
-sólo sufrí unos ligeros rasguños en la mejilla-
mi cuerpo quedó hecho mierda y desintegrado
en miles de pedacitos sangrientos dispersos 50 metros a la redonda
llevaron mi cabeza a casa en la ambulancia
mi madre había visto las noticias en la tele y me esperaba
me recogió en la puerta y le dio las gracias a los chicos de rescate
incluso los invitó a cenar un vaso de leche pero ellos dijeron
que acababan de recibir una llamada de emergencia
-una monja estaba pariendo en un atasco de tráfico-
una semana más tarde volví a consulta en oncología
el doctor me felicitó por la milagrosa recuperación que había tenido
"¡no queda el menor rastro del puto cáncer
se ahorró usted los 40000 pesos de la cirugía
y le queda toda la vida por delante!"
al salir de la consulta me fui rodando por la calle
y dirigí mis rebotes en dirección al bar de la vez anterior;
el barman me cogió de los pelos y me acomodó sobre la barra
me acercó a la boca un vaso de whisky y ensartó una pajilla
entre mi boca y el vaso para que yo pudiera beber
y celebrar así aquel grandioso triunfo
en las arduas y conmovedoras lides de la vida
-¿otro whisky, villa?
-creo que mejor me voy a casa, luigi,
el alcohol se me sube ya demasiado pronto a la cabeza
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