Belu
Padme
Llego vencida,
los ojos rasgados
en los oídos mentiras.
Un rastro de sangre
¡Cuánto corrí despavorida!
Mis manos se secaron,
nadie las tomó cuando fueron extendidas.
No hubo besos entre los dedos,
ni lengua que les llamara en su mordida.
Y labios calcinados
Abandonados de rojos,
muy serios lapidaron las melodías.
Llego vencida,
escuchando plumas blancas
mientras la noche se avecina.
los ojos rasgados
en los oídos mentiras.
Un rastro de sangre
¡Cuánto corrí despavorida!
Mis manos se secaron,
nadie las tomó cuando fueron extendidas.
No hubo besos entre los dedos,
ni lengua que les llamara en su mordida.
Y labios calcinados
Abandonados de rojos,
muy serios lapidaron las melodías.
Llego vencida,
escuchando plumas blancas
mientras la noche se avecina.