Elaine_xl00
Poeta recién llegado
En las venas del alma corre un veneno amargo,
los celos serpentean con su toque letal y largo.
Son gotas de sospecha que se infiltran sigilosas,
destruyendo la paz, sembrando espinas peligrosas.
Es un veneno oscuro, un elixir fatal,
que transforma el amor en un dolor abismal.
Cada mirada extraña es una daga afilada,
cada risa ajena, una herida ensangrentada.
El veneno de los celos se desliza silencioso,
carcomiendo la confianza con su filo venenoso.
Es un susurro hiriente, un pensamiento insidioso,
que convierte el cariño en un sentimiento odioso.
Se alimenta de dudas, de miedos encubiertos,
creando fantasmas en los sueños despiertos.
Los celos envenenan la mente y el corazón,
y convierten el amor en amarga obsesión.
El veneno se extiende, consume la alegría,
y en su lugar deja solo melancolía.
Es un veneno lento, de acción prolongada,
que destruye la esencia de un alma enamorada.
Pero en el antídoto de la verdad y la confianza,
se halla la cura para esta mortal danza.
Los celos, cual veneno, pueden ser desterrados,
si el amor y la fe son firmemente abrazados.
los celos serpentean con su toque letal y largo.
Son gotas de sospecha que se infiltran sigilosas,
destruyendo la paz, sembrando espinas peligrosas.
Es un veneno oscuro, un elixir fatal,
que transforma el amor en un dolor abismal.
Cada mirada extraña es una daga afilada,
cada risa ajena, una herida ensangrentada.
El veneno de los celos se desliza silencioso,
carcomiendo la confianza con su filo venenoso.
Es un susurro hiriente, un pensamiento insidioso,
que convierte el cariño en un sentimiento odioso.
Se alimenta de dudas, de miedos encubiertos,
creando fantasmas en los sueños despiertos.
Los celos envenenan la mente y el corazón,
y convierten el amor en amarga obsesión.
El veneno se extiende, consume la alegría,
y en su lugar deja solo melancolía.
Es un veneno lento, de acción prolongada,
que destruye la esencia de un alma enamorada.
Pero en el antídoto de la verdad y la confianza,
se halla la cura para esta mortal danza.
Los celos, cual veneno, pueden ser desterrados,
si el amor y la fe son firmemente abrazados.