Silencio Nocturno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te entrego a los brazos de mi noche
al cuerpo incansable del amanecer
al beso que suspira
queriendo morder.
Te haré sentir
desde la fragancia de la osadía
a la inquisición de la lujuria de un suspiro.
Desde el infierno de mi piel
hasta el hielo de mis manos.
Consumiré tu vida con tan solo respirarte.
Detendré el aire
entre tus labios y los míos,
provocándote sed.
Respírame en una sola gota,
acércate, pruébame.
Arráncame la sangre que te pertenece,
para recorrer la tuya.
Entrégate al llanto de un te quiero
que se pronuncia en mi mirada,
a la distancia de una caricia que tímida,
insaciable se vuelve al sentir.
Presagia con los ojos cerrados
la caricia de mi alma
la cordura de mi cuerpo
buscando la locura del tuyo.
Déjame abrazar tu sangre,
encuentra la muerte de tu libertad
en la arrogancia de mi veneno.
Mar
Silencio Nocturno
Aguadulce, 10 octubre de 2012
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