Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Planeaba pedirte perdón de rodillas
y dejar correr unas cuantas lágrimas,
pero el dolor que me hiciste sentir un día,
me llevó a cumplir esta insensata venganza.
Me llenaron los oídos de palabras bonitas
y el alma y el cuerpo, ni se diga,
cuan bien la pasaron con esta fantasía.
Ahora, arrastro culpas y cargos de conciencia,
aferrados a mi cintura, a mi espalda,
pesan incluso en mis costillas.
Fue tan dulce esta venganza,
tan venenosa y tan adictiva,
que tengo con él, constantes pesadillas,
donde veo en sus ojos el amor
y mi cuerpo por él vibra.
Gracias por ser tu mismo,
mi gran maestro de las mentiras,
aunque yo no te creía las tuyas,
apuesto que tú, te creías las mías.
He aprendido a mentirte y a vengarme
y cuando vuelvas a fallarme
ya tendré a alguien esperándome.
Quería pedirte perdón
pero no mereces mis disculpas,
como yo no merecía tu traición.
y dejar correr unas cuantas lágrimas,
pero el dolor que me hiciste sentir un día,
me llevó a cumplir esta insensata venganza.
Me llenaron los oídos de palabras bonitas
y el alma y el cuerpo, ni se diga,
cuan bien la pasaron con esta fantasía.
Ahora, arrastro culpas y cargos de conciencia,
aferrados a mi cintura, a mi espalda,
pesan incluso en mis costillas.
Fue tan dulce esta venganza,
tan venenosa y tan adictiva,
que tengo con él, constantes pesadillas,
donde veo en sus ojos el amor
y mi cuerpo por él vibra.
Gracias por ser tu mismo,
mi gran maestro de las mentiras,
aunque yo no te creía las tuyas,
apuesto que tú, te creías las mías.
He aprendido a mentirte y a vengarme
y cuando vuelvas a fallarme
ya tendré a alguien esperándome.
Quería pedirte perdón
pero no mereces mis disculpas,
como yo no merecía tu traición.