La Corporación
Poeta veterano
Desde la loquería de siempre,
hoy más cerca de ti.
A ti vengo como manso corcel
que la vitamina del esenfario
sube la pata, alienta y acata
en agureo relincho fegrario.
Pidiendo guerra mi vida se arrebata
como fubelas, entre Berinudo
o Antoñito ya debieras decidir
para sentir de una vez el corb¡nudo.
Aquellas cifuentes de la gerundia,
que endistaron de liendres mis currupios
bajo tus lamentos y oquedades
ya languidecen y no sé como quitármelos
si a manotazos o escupitapios.
Tú, que siempre me refundebas
hasta la pranosopia, sería bueno
que relajaras relamiéndote;
así entreabierta la puerta
te agarraba la mandingona
para hacerte sufrir, como los frobachos
fuera del alma que los confunde.
DELIRIUM
hoy más cerca de ti.
A ti vengo como manso corcel
que la vitamina del esenfario
sube la pata, alienta y acata
en agureo relincho fegrario.
Pidiendo guerra mi vida se arrebata
como fubelas, entre Berinudo
o Antoñito ya debieras decidir
para sentir de una vez el corb¡nudo.
Aquellas cifuentes de la gerundia,
que endistaron de liendres mis currupios
bajo tus lamentos y oquedades
ya languidecen y no sé como quitármelos
si a manotazos o escupitapios.
Tú, que siempre me refundebas
hasta la pranosopia, sería bueno
que relajaras relamiéndote;
así entreabierta la puerta
te agarraba la mandingona
para hacerte sufrir, como los frobachos
fuera del alma que los confunde.
DELIRIUM
::