Raul Matas Sanchez
Poeta adicto al portal
Si te encierras en tu pieza rellena de su ser muerto, algo de lo tuyo todavía vive,
se acerca a mirar a los perros de la guerra que miran y buscan a la vida para quitarla de en medio,
caminan silentes mirando a las presas suaves, limpias y fértiles.
No combaten el hambre, la eliminan comiendo savia de frutales y risa de inocentes,
inocentes niños de entonces,
que, pintados con colores brillantes,
tiene cien años riendo en los colores, los humores distantes de los hombres que los quieren para ellos,
y los hombres terminan en mazmorras rellenas de tormentos, mientras pequeñitos púberes estallan de risa,
carcajaditas que rellenan de terror las pasiones malditas de esos hombres,
mientras son devorados y sus carnes hechas trizas con el humo y el viento de las noches,
el humo lleno de polvo que apaga los gritos de socorro que todos oyen, y nadie escucha.
se acerca a mirar a los perros de la guerra que miran y buscan a la vida para quitarla de en medio,
caminan silentes mirando a las presas suaves, limpias y fértiles.
No combaten el hambre, la eliminan comiendo savia de frutales y risa de inocentes,
inocentes niños de entonces,
que, pintados con colores brillantes,
tiene cien años riendo en los colores, los humores distantes de los hombres que los quieren para ellos,
y los hombres terminan en mazmorras rellenas de tormentos, mientras pequeñitos púberes estallan de risa,
carcajaditas que rellenan de terror las pasiones malditas de esos hombres,
mientras son devorados y sus carnes hechas trizas con el humo y el viento de las noches,
el humo lleno de polvo que apaga los gritos de socorro que todos oyen, y nadie escucha.