DRYELL
Poeta fiel al portal
Del otro lado del cristal
Tempestad !
Insidiosa, envolvente…
Las ventanas le resisten
pero escurren de su hiel,
son tatuadas nuevamente
por las tormentas ayer.
Allí las sombras persisten.
Allí no habrá amanecer.
¡Perpetuo declive!
De noche diurna ¡El eclipse!
-En ausencia de los ojos, la luz no ilumina nada.
-La lobreguez más oscura, está en la noche del alma
Y una flor en el desierto…
es sólo “una flor de nada”
Secos alaridos
en el claustro de mi mente.
La pesadilla perenne
- que me ata y me sostiene.
Ya no veré más el cielo,
no me posaré en su calma.
La elegía el sentimiento…
de la condición humana.
Soy, como el océano profundo…
cuyo abismo no se puede iluminar,
inagotable universo de agua…
que de sed puede matar!.
Soy, marea inclemente,
huracán
y torrente.
Soy empíreo obscuro,
y no soy el Poé, soy el cuervo.
Los cristales aún resisten,
a la infame tempestad que no se acaba,
afuera persiste el fragor
con su amenaza letal,
Y los postigos insisten
en conservar atrapada
La sombra y el estertor
del otro lado del cristal...
En la ventana.
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