virginiab
Poeta recién llegado
Si te paras frente a mi ventana algún día
Échale una ojeada a los postigos de la persiana
Por ellos se cuelan en las noches cálidas
Vestigios de ilusiones de colores
Cientos de bolsillos de papel picado
Si ves salir un duende silbando bajito
Entre las rendijas, como un soplo de viento del verano
Y te vuela el pelo engominado que traes esa madrugada
Acaso entonces sabrás algo de mí, turista empedernido
Que abres ventanas que no son tuyas, ni te pertenecen
Atrevido en querer envolver sueños luminosos
Dentro de promesas de cartón corrugado.
Y sin embargo ¡Cuánto ansío que abras las persianas!
Y a empujones locos te observes en los espejos
De esa alma que se guarda dentro de un pájaro quieto
Y te atrevas a quitar las ataduras que la amarran,
Y la dejes volar junto a la tuya, alguna noche encandilada.
Échale una ojeada a los postigos de la persiana
Por ellos se cuelan en las noches cálidas
Vestigios de ilusiones de colores
Cientos de bolsillos de papel picado
Si ves salir un duende silbando bajito
Entre las rendijas, como un soplo de viento del verano
Y te vuela el pelo engominado que traes esa madrugada
Acaso entonces sabrás algo de mí, turista empedernido
Que abres ventanas que no son tuyas, ni te pertenecen
Atrevido en querer envolver sueños luminosos
Dentro de promesas de cartón corrugado.
Y sin embargo ¡Cuánto ansío que abras las persianas!
Y a empujones locos te observes en los espejos
De esa alma que se guarda dentro de un pájaro quieto
Y te atrevas a quitar las ataduras que la amarran,
Y la dejes volar junto a la tuya, alguna noche encandilada.