jvrbeckham
Poeta recién llegado
La Venus de Milo que yo amaba
era como una estrella fugaz en el universo
su estela era dolor que dejaba
un llanto que aún hace eco en mis versos
sus besos en mi frente
eran un ajuar de engaño
sus labios en mis mejillas
eran golpes con guante blanco
su boca era imán para la mía
con destellos electrizantes
su lengua fina atadura
de desdenes tras su romance
sus manos desgarraban mi espalda
con placer y con mentiras
y yo más que amarle le adoraba
con ceguera en mis pupilas
de repente desperté de ese letargo
y la deidad se cayó de entre mis brazos
la Venus de Milo que protagoniza este poema
se parece en aquella que es la verdadera
en que una es y la otra parece de piedra
y bajo las sábanas su cuerpo esconde grietas
las dos parecen perfectas
tiernas flores de primavera
a una le faltan brazos en su silueta
la otra te abraza hasta que te revienta
la Venus de Milo que yo amaba
en Medusa se convertía de repente
su mirada me petrificaba
su cabello eran horribles serpientes
¿que si le quiero?
si me contradigo al decirle que la amaba
odio decir esto
aún la llevo destrozando toda mi alma
trato de olvidar con licor sus sabores
y me quemo la garganta como cuando digo su nombre
su olor se impregnó en mi cama y en mis balcones
que en mi ser ya no hay días, sólo noches
todo el día está en mi memoria
y en mis sueños aparece como una pesadilla
la Venus es una mitología
cuyo recuerdo me condena y me calcina
¿que si pienso suicidarme?
aunque lo haga mi fantasma le buscaría
y si me permite platicarle
en otra vida también le encontraría
la Venus, mi Venus de Milo,
fue, es y será una dama
tan bella y tan cruel como el destino
la llevo latente en la herida
y mi pecado es dedicarle estas letras
con el rencor que me dejó su huida
es la adicción más fuerte que tengo
la amo como el pintor a su relieve
como el poeta a su musa
como escultor a su figura
La Venus de Milo que yo tanto extraño
orgullosa, sonriente y altiva se ha de sentir
de leer, oír o saber en donde esté
que me sigue regalando inspiración para escribir
era como una estrella fugaz en el universo
su estela era dolor que dejaba
un llanto que aún hace eco en mis versos
sus besos en mi frente
eran un ajuar de engaño
sus labios en mis mejillas
eran golpes con guante blanco
su boca era imán para la mía
con destellos electrizantes
su lengua fina atadura
de desdenes tras su romance
sus manos desgarraban mi espalda
con placer y con mentiras
y yo más que amarle le adoraba
con ceguera en mis pupilas
de repente desperté de ese letargo
y la deidad se cayó de entre mis brazos
la Venus de Milo que protagoniza este poema
se parece en aquella que es la verdadera
en que una es y la otra parece de piedra
y bajo las sábanas su cuerpo esconde grietas
las dos parecen perfectas
tiernas flores de primavera
a una le faltan brazos en su silueta
la otra te abraza hasta que te revienta
la Venus de Milo que yo amaba
en Medusa se convertía de repente
su mirada me petrificaba
su cabello eran horribles serpientes
¿que si le quiero?
si me contradigo al decirle que la amaba
odio decir esto
aún la llevo destrozando toda mi alma
trato de olvidar con licor sus sabores
y me quemo la garganta como cuando digo su nombre
su olor se impregnó en mi cama y en mis balcones
que en mi ser ya no hay días, sólo noches
todo el día está en mi memoria
y en mis sueños aparece como una pesadilla
la Venus es una mitología
cuyo recuerdo me condena y me calcina
¿que si pienso suicidarme?
aunque lo haga mi fantasma le buscaría
y si me permite platicarle
en otra vida también le encontraría
la Venus, mi Venus de Milo,
fue, es y será una dama
tan bella y tan cruel como el destino
la llevo latente en la herida
y mi pecado es dedicarle estas letras
con el rencor que me dejó su huida
es la adicción más fuerte que tengo
la amo como el pintor a su relieve
como el poeta a su musa
como escultor a su figura
La Venus de Milo que yo tanto extraño
orgullosa, sonriente y altiva se ha de sentir
de leer, oír o saber en donde esté
que me sigue regalando inspiración para escribir