Alex Courant
Poeta adicto al portal
Sus pechos como frágiles redomas,
sus ojos, negra tinta del tintero,
su rostro tal hormiga en avispero,
su vientre como un páramo entre lomas.
Su cuerpo como un lirio y sus rizomas,
su boca, la cortante hoja de acero,
su voz, mordaz canción del cancionero,
su sexo como un nicho de palomas.
Al verla gemebunda sobre el lecho,
con el pan del deseo y del pecado,
la razón se me escapa en la verbena.
Dentro de su licor estoy afrecho
y veo como un dios, en su oscuro hado,
blancos ríos surcar su piel morena.
*
sus ojos, negra tinta del tintero,
su rostro tal hormiga en avispero,
su vientre como un páramo entre lomas.
Su cuerpo como un lirio y sus rizomas,
su boca, la cortante hoja de acero,
su voz, mordaz canción del cancionero,
su sexo como un nicho de palomas.
Al verla gemebunda sobre el lecho,
con el pan del deseo y del pecado,
la razón se me escapa en la verbena.
Dentro de su licor estoy afrecho
y veo como un dios, en su oscuro hado,
blancos ríos surcar su piel morena.
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