Odisea
Poeta recién llegado
En esta hoja pávida deslizan las lágrimas desde mi espalda,
preguntándole a los lunáticos sobre felicidad
y no hay nadie que espere a corazones indecisos,
son víctimas en el invierno plasmado.
¿Hoy la lluvia del mundo gestará de nuestro lado?.
Histórica tristeza viene por el té
quizás solo quiere despertarte,
el frío de los cuerpos envejecidos espera reprimido en la hierba perenne.
Las lunas me angustian cuando las veo a través de mi cielo,
cada tanto la frívola mañana ansia el alba,
pero no hay aves lejanas cuando el cuerpo tiembla.
Anochece la madre tierra de una lengua ácida y tirana,
devora los pies de los inocentes sin agonías y narra la penumbra
en un cuento somnoliento que deslumbra la vigilia.
Los silencios de la soledad perturban con sus ruidos de tormenta la calma hogareña de
madre,
y es cuando obra paulatina la bestia taciturna que se aprecian las mañanas
inmersas en recuerdos y de rosas florecidas en las cumbres agrietadas,
no hay voz aireada que sostenga el blanco de una hoja sin sentido
preguntándole a los lunáticos sobre felicidad
y no hay nadie que espere a corazones indecisos,
son víctimas en el invierno plasmado.
¿Hoy la lluvia del mundo gestará de nuestro lado?.
Histórica tristeza viene por el té
quizás solo quiere despertarte,
el frío de los cuerpos envejecidos espera reprimido en la hierba perenne.
Las lunas me angustian cuando las veo a través de mi cielo,
cada tanto la frívola mañana ansia el alba,
pero no hay aves lejanas cuando el cuerpo tiembla.
Anochece la madre tierra de una lengua ácida y tirana,
devora los pies de los inocentes sin agonías y narra la penumbra
en un cuento somnoliento que deslumbra la vigilia.
Los silencios de la soledad perturban con sus ruidos de tormenta la calma hogareña de
madre,
y es cuando obra paulatina la bestia taciturna que se aprecian las mañanas
inmersas en recuerdos y de rosas florecidas en las cumbres agrietadas,
no hay voz aireada que sostenga el blanco de una hoja sin sentido