Verdad de mercaderes

Teo Moran

Poeta fiel al portal
Espera, ella espera mi llegada,
la vuelta completa en la cuerda floja
atada a la rama del desconsuelo,
a una gravedad deslumbrante y fría
donde inánimes la mentes sopesan
esa pequeña hectárea terrenal
en la cual las ideas son sepultadas.
Días de ciencia, de tribulaciones,
de promesas y compromisos sociales,
y en la globalización de la pobreza
se nos vende el tiempo con bonos basura
y la felicidad a un bajo interés,
o mejor, nos compran el tiempo de vida
con futuribles a cambio del alma,
con el valor de unas letras mal pagadas
porque no sé quién dictó las leyes
y puso el énfasis en lo material
e hizo moroso a aquel que no pudo pagar;
¡Eso si, le prometió una hectárea
en el cielo con hermosas vistas al mar!
Ella me espera y mientras lo hace sonríe,
cada día va cavando el agujero
a sabiendas que perderé el tiempo
en intentar de librar mis batallas
con el frágil cordel de la experiencia,
con la razón de una idea ya formada
que despacio es implantada en la mente.
Te llamo en la oscuridad de los nuevos días,
en la pobreza perpetua del ser humano,
en esas calles en guerra llenas de sangre,
y bajo la ley que nos dota la televisión
el amor dilatado se enfría y se rompe,
la humanidad es vendida al mejor postor
y algún ángel bajo la mesa de la habitación
cubre con sus alas a una niña perdida
y bajo el fuego de algún insensato llora,
llora, llora y sufre con cada cruel disparo,
con cada nuevo anuncio y sus promesas,
y son de nuevo los mercaderes del templo
con sus jarabes de palo y con su justicia,
bajo el soborno de la esperanza
los que llenarán con sus salmos las cabezas
y en las ramas de unas verdades falsas
el alma, el corazón y la mente vacías
con su balanceo colgarán en ingravidez,
y mientras de sus bolsillos el amor
se desplomará a un bajo interés,
y la vida será comprada desde la butaca
en el teclado de un móvil última generación,
pero lo que pierdes es el tiempo de vivir,
el tiempo en un amanecer diferente,
ser la gota que haga rebosar el vaso lleno,
caminar despierto mirando al mundo
con los ojos abiertos de par en par,
¡Pero huye, corre, cuando te prometan
con esas palabras que tienen los mercaderes
una hectárea de cielo con vistas al mar!
Corre, huye y vive bajo la luz de la luna
y cuando puedas vende esas acciones,
rasga tus bolsillos y llénalos de felicidad
y del tiempo que es provisto del amor,
ya que con cada segundo se llena el vaso
hasta que este con una última gota
se completa y cae desbordado.
 
Espera, ella espera mi llegada,
la vuelta completa en la cuerda floja
atada a la rama del desconsuelo,
a una gravedad deslumbrante y fría
donde inánimes la mentes sopesan
esa pequeña hectárea terrenal
en la cual las ideas son sepultadas.
Días de ciencia, de tribulaciones,
de promesas y compromisos sociales,
y en la globalización de la pobreza
se nos vende el tiempo con bonos basura
y la felicidad a un bajo interés,
o mejor, nos compran el tiempo de vida
con futuribles a cambio del alma,
con el valor de unas letras mal pagadas
porque no sé quién dictó las leyes
y puso el énfasis en lo material
e hizo moroso a aquel que no pudo pagar;
¡Eso si, le prometió una hectárea
en el cielo con hermosas vistas al mar!
Ella me espera y mientras lo hace sonríe,
cada día va cavando el agujero
a sabiendas que perderé el tiempo
en intentar de librar mis batallas
con el frágil cordel de la experiencia,
con la razón de una idea ya formada
que despacio es implantada en la mente.
Te llamo en la oscuridad de los nuevos días,
en la pobreza perpetua del ser humano,
en esas calles en guerra llenas de sangre,
y bajo la ley que nos dota la televisión
el amor dilatado se enfría y se rompe,
la humanidad es vendida al mejor postor
y algún ángel bajo la mesa de la habitación
cubre con sus alas a una niña perdida
y bajo el fuego de algún insensato llora,
llora, llora y sufre con cada cruel disparo,
con cada nuevo anuncio y sus promesas,
y son de nuevo los mercaderes del templo
con sus jarabes de palo y con su justicia,
bajo el soborno de la esperanza
los que llenarán con sus salmos las cabezas
y en las ramas de unas verdades falsas
el alma, el corazón y la mente vacías
con su balanceo colgarán en ingravidez,
y mientras de sus bolsillos el amor
se desplomará a un bajo interés,
y la vida será comprada desde la butaca
en el teclado de un móvil última generación,
pero lo que pierdes es el tiempo de vivir,
el tiempo en un amanecer diferente,
ser la gota que haga rebosar el vaso lleno,
caminar despierto mirando al mundo
con los ojos abiertos de par en par,
¡Pero huye, corre, cuando te prometan
con esas palabras que tienen los mercaderes
una hectárea de cielo con vistas al mar!
Corre, huye y vive bajo la luz de la luna
y cuando puedas vende esas acciones,
rasga tus bolsillos y llénalos de felicidad
y del tiempo que es provisto del amor,
ya que con cada segundo se llena el vaso
hasta que este con una última gota
se completa y cae desbordado.
Te machacan a diario hasta que descubres que todo ese futuro que te venden quedó en el pasado. Un abrazo. Teo.
 
Te machacan a diario hasta que descubres que todo ese futuro que te venden quedó en el pasado. Un abrazo. Teo.
Así es amigo, nos ofrecen un presente que es devorado por ellos por un futuro son tiempo para vivir.
Un abrazo muy fuerte amigo y gracias por tu tiempo que está sometido a una fecha de caducidad, un instante de tu vida lo has tenido conmigo.
Gracias
 
Espera, ella espera mi llegada,
la vuelta completa en la cuerda floja
atada a la rama del desconsuelo,
a una gravedad deslumbrante y fría
donde inánimes la mentes sopesan
esa pequeña hectárea terrenal
en la cual las ideas son sepultadas.
Días de ciencia, de tribulaciones,
de promesas y compromisos sociales,
y en la globalización de la pobreza
se nos vende el tiempo con bonos basura
y la felicidad a un bajo interés,
o mejor, nos compran el tiempo de vida
con futuribles a cambio del alma,
con el valor de unas letras mal pagadas
porque no sé quién dictó las leyes
y puso el énfasis en lo material
e hizo moroso a aquel que no pudo pagar;
¡Eso si, le prometió una hectárea
en el cielo con hermosas vistas al mar!
Ella me espera y mientras lo hace sonríe,
cada día va cavando el agujero
a sabiendas que perderé el tiempo
en intentar de librar mis batallas
con el frágil cordel de la experiencia,
con la razón de una idea ya formada
que despacio es implantada en la mente.
Te llamo en la oscuridad de los nuevos días,
en la pobreza perpetua del ser humano,
en esas calles en guerra llenas de sangre,
y bajo la ley que nos dota la televisión
el amor dilatado se enfría y se rompe,
la humanidad es vendida al mejor postor
y algún ángel bajo la mesa de la habitación
cubre con sus alas a una niña perdida
y bajo el fuego de algún insensato llora,
llora, llora y sufre con cada cruel disparo,
con cada nuevo anuncio y sus promesas,
y son de nuevo los mercaderes del templo
con sus jarabes de palo y con su justicia,
bajo el soborno de la esperanza
los que llenarán con sus salmos las cabezas
y en las ramas de unas verdades falsas
el alma, el corazón y la mente vacías
con su balanceo colgarán en ingravidez,
y mientras de sus bolsillos el amor
se desplomará a un bajo interés,
y la vida será comprada desde la butaca
en el teclado de un móvil última generación,
pero lo que pierdes es el tiempo de vivir,
el tiempo en un amanecer diferente,
ser la gota que haga rebosar el vaso lleno,
caminar despierto mirando al mundo
con los ojos abiertos de par en par,
¡Pero huye, corre, cuando te prometan
con esas palabras que tienen los mercaderes
una hectárea de cielo con vistas al mar!
Corre, huye y vive bajo la luz de la luna
y cuando puedas vende esas acciones,
rasga tus bolsillos y llénalos de felicidad
y del tiempo que es provisto del amor,
ya que con cada segundo se llena el vaso
hasta que este con una última gota
se completa y cae desbordado.

Los mercaderes viven de lo material y en eso no hay corazón que valga, un ejemplo son los traficantes de armas que, sin duda, no tienen corazón.

Un extenso poema muy bien escrito; con las pausas en su lugar, y además extenso lo que hace más dificultosa su creación.

Un saludo Teo.
 
Los mercaderes viven de lo material y en eso no hay corazón que valga, un ejemplo son los traficantes de armas que, sin duda, no tienen corazón.

Un extenso poema muy bien escrito; con las pausas en su lugar, y además extenso lo que hace más dificultosa su creación.

Un saludo Teo.
Muchísimas gracias por tus palabras.
Un fuerte abrazo poeta.
 

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