andreszorrilla
Poeta recién llegado
Un ocaso resulta ser para ti,
Un mísero siervo que se esconde entre las montañas,
Mientras, tu cuerpo, se enfría un poco mas por la brisa que penetra por
Tus poros debido a tu desnudez,
Todo se cansa y parpadea el cielo,
Dejando ausente su mirada e ignorando absurdamente tu cuerpo en el pasto
y tu mirada en la mía,
Todo duerme e incluso los valles y las montañas,
Inmóviles se desploman sin hacer ruido, sin mover nada,
Dejando pasar el eco del silencio por los accidentados
Caminos que les recorren,
Todo y nada, nos dejan de mirar,
No se, quizás, será pudor, o tal vez, insolencia
Nada es tan eterno como tu cuerpo, aunque efímero, será imborrable
Aquella tenue figura que ya no es tuya, y tampoco mía,
Serán finitos nuestros besos, nuestras caricias, nuestra entrega
Serán efímeras nuestras palabras,
Pero de allí solo queda la verdad, un amor sin cuerpo, sin entrega, ni siquiera con belleza, tan solo la verdad