jesse salas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Descalzo voy a subir mil montañas, y cruzar bajo
una lluvia de fuego, que lastime mi piel hasta
hacer sangrar mis rodillas, en un pañuelo voy a
atar mis pesadillas con los azulejos de estas lágrimas
y la fría porcelana de mis noches , en la cima voy a
abrir con mis manos mi pecho y mirando al cielo
voy a gritarle a la vida el dolor de mi alma.
En la boca del pasado voy a enterrar los recuerdos
con las cicatrices de mi corazón, para regarlas con
aguas del olvido. Dejando sobre una nube en un
baúl las paginas del ayer , voy a tatuarle a mi rostro
una sonrisa con el brillo de mis ojos . Hoy visto de
mendigo. Mañana seré Rey de mi destino,
en un reino de placeres y delicias con fragancias
de rojos labios que despierten, en mí la ilusión de
vivir y entregarme al calor mágico del destello de
un nuevo amanecer. Para sentarme en las praderas
mirando al mar donde la brisa juegue con mis
cabellos al sonido de sus cascabeles y el aire traiga
vida para mendar la mía en los brazos de un
verdadero amor.
una lluvia de fuego, que lastime mi piel hasta
hacer sangrar mis rodillas, en un pañuelo voy a
atar mis pesadillas con los azulejos de estas lágrimas
y la fría porcelana de mis noches , en la cima voy a
abrir con mis manos mi pecho y mirando al cielo
voy a gritarle a la vida el dolor de mi alma.
En la boca del pasado voy a enterrar los recuerdos
con las cicatrices de mi corazón, para regarlas con
aguas del olvido. Dejando sobre una nube en un
baúl las paginas del ayer , voy a tatuarle a mi rostro
una sonrisa con el brillo de mis ojos . Hoy visto de
mendigo. Mañana seré Rey de mi destino,
en un reino de placeres y delicias con fragancias
de rojos labios que despierten, en mí la ilusión de
vivir y entregarme al calor mágico del destello de
un nuevo amanecer. Para sentarme en las praderas
mirando al mar donde la brisa juegue con mis
cabellos al sonido de sus cascabeles y el aire traiga
vida para mendar la mía en los brazos de un
verdadero amor.
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