PERLADELMAR
Poeta fiel al portal
Tus ojos verdes, dos faroles de selva,
cantan secretos al murmullo del río,
como si el viento, en su abrazo furtivo,
guardara en ellos su magia y su pena.
Allí se pierden las tardes ardientes,
como un jaguar que, en silencio, se inclina
ante la sombra de un verde infinito
que trenza la vida con hilos de siempre.
Son tus pupilas espejos del bosque,
un canto antiguo que el alma retiene,
musgo y rocío en la calma del tiempo,
un grito de selva que nunca se duerme.
Y yo, perdida en su noche sin freno,
voy navegando sus verdes corrientes,
como un viajero que busca en su brillo
el eco fugaz de lo eterno y lo breve.
cantan secretos al murmullo del río,
como si el viento, en su abrazo furtivo,
guardara en ellos su magia y su pena.
Allí se pierden las tardes ardientes,
como un jaguar que, en silencio, se inclina
ante la sombra de un verde infinito
que trenza la vida con hilos de siempre.
Son tus pupilas espejos del bosque,
un canto antiguo que el alma retiene,
musgo y rocío en la calma del tiempo,
un grito de selva que nunca se duerme.
Y yo, perdida en su noche sin freno,
voy navegando sus verdes corrientes,
como un viajero que busca en su brillo
el eco fugaz de lo eterno y lo breve.