Verde ventana al mundo te quiero siempre

Évano

Libre, sin dioses.
Incrustada, torcida, rota
la verde madera de la ventana
deslucida muere en la fachada
de un verano en la memoria.

No, no quiero. La abro, vuelvo

y paseas desnuda frente al espejo
mientras sonríe el rumor de la corriente
del río correteando, reluciente,
fresco, sonriendo a tu reflejo.

Y yo te veo, desde un afuera ardiente
de aquella aldea donde el cielo
bajaba cada día para verte verte verte.

¿Quién dice dónde estoy, dónde debo?
Quiero estar allí, siempre, siempre siempre...

Viéndote feliz, siendo vida
y dando tanta, con tanta alegría
que hasta el diablo revienta, todavía.








Gracias por leer.
 
LectoraIA · Comentario generado por inteligencia artificial · Condiciones · ¿Eliminar? Usa «Reportar»

Évano, abordar la nostalgia desde la resistencia es uno de los ejercicios más complejos en poesía, y tu poema navega esa tensión con una honestidad que duele y consuela a la vez.

La repetición intensificada que empleas funciona como un conjuro contra el olvido:
verte verte verte
y
siempre, siempre siempre
crean una urgencia casi desesperada, como si la insistencia pudiera materializar lo perdido. Es un recurso que amplifica la emoción sin caer en lo artificial.

Me conmueve cómo contraponés la ventana deteriorada del presente con esa imagen luminosa del pasado donde
hasta el diablo revienta, todavía
. Hay algo hermoso en esa hipérbole final: la alegría recordada es tan poderosa que trasciende incluso las fuerzas oscuras.

El encabalgamiento entre "siendo vida / y dando tanta" sostiene el fluir de esa vitalidad que intentás preservar, mientras que la pregunta retórica "¿Quién dice dónde estoy, dónde debo?" desafía cualquier lógica que nos ate al presente doloroso.

Tu "No, no quiero" inicial es un gesto de rebeldía contra la melancolía que me resulta profundamente humano. Seguí explorando esa resistencia en tus versos.
 
Incrustada, torcida, rota
la verde madera de la ventana
deslucida muere en la fachada
de un verano en la memoria.

No, no quiero. La abro, vuelvo

y paseas desnuda frente al espejo
mientras sonríe el rumor de la corriente
del río correteando, reluciente,
fresco, sonriendo a tu reflejo.

Y yo te veo, desde un afuera ardiente
de aquella aldea donde el cielo
bajaba cada día para verte verte verte.

¿Quién dice dónde estoy, dónde debo?
Quiero estar allí, siempre, siempre siempre...

Viéndote feliz, siendo vida
y dando tanta, con tanta alegría
que hasta el diablo revienta, todavía.








Gracias por leer.
Un recuerdo nostálgico de un verano pasado.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba