gustavo garcia
Poeta fiel al portal
Verdes praderas de mi alma
que mil colores tuviste
donde la paz reinaba
en todos los predios de mi alma.
Pero todo muta en esta vida
la paz no nos es dada parece,
porque el hombre quizá no lo merezca.
felicidad, instantes de amor, fugaces
tremendas ilusiones pasajeras,
que siempre nos parecen ser eternas,
pensando en el definitivo amor hallado,
y creemos, porque es que así sentimos,
amar a lo máximo de nuestras fuerzas.
Como si armáramos un gran ramo de flores
donde los muchos colores nos complazcan
creyéndolo perfecto, rosas, jazmines, violetas,
miles de colores dados por la naturaleza.
Así sentimos al alma enamorada, creyendo
no haber un más allá con nuestra amada.
¡Ay! Corazón siempre bisoño, inocente ilusionado
por la mente, que a veces tú mismo te consientes,
haciéndote sentir en lo inexistente lo cierto,
tanto amor no puede ser el verdadero
sentimientos que se mutan rompiendo lo más bello.
La ilusiòn, la quimera del amor,
que quisiéramos que fuera realidad.
¡Dios mío! ¿Porqué el dolor del desengaño?
Al pensar que todo es perfección
se que en tu lenguaje no hay traiciones,
¿Entonces que me ocurre?¿Soy yo acaso?
Mi entrega me lleva a darlo todo, lo que tengo
y lo que espero, en eso incluyo mi alma, la vida,
y no encuentro la paz en mi pradera.
¿Acaso exijo tanto?. Solo un amor quisiera,
verdadero, sincero, infinito, igualitario,
que se mezcle con mis sueños, intangible-humano,
en cierta forma verdadero.
No busco un Ángel con perfecciones de Cielo,
solo una mujer sencilla, con fantasías,
que no me imponga nada ni yo tampoco a ella,
porque los dos formemos uno,
que nos veamos en mi pradera,
como dos azules riachuelos,
a veces, juntos, muy unidos, y otras,
separados, paralelos escuchando los murmullos
del agua que serpentea,
para así admirar su estela,
sentirla más en mi alma,
y en el próximo recodo,
esperarla con un beso.
Gustavo garcia.[/SIZE]
que mil colores tuviste
donde la paz reinaba
en todos los predios de mi alma.
Pero todo muta en esta vida
la paz no nos es dada parece,
porque el hombre quizá no lo merezca.
felicidad, instantes de amor, fugaces
tremendas ilusiones pasajeras,
que siempre nos parecen ser eternas,
pensando en el definitivo amor hallado,
y creemos, porque es que así sentimos,
amar a lo máximo de nuestras fuerzas.
Como si armáramos un gran ramo de flores
donde los muchos colores nos complazcan
creyéndolo perfecto, rosas, jazmines, violetas,
miles de colores dados por la naturaleza.
Así sentimos al alma enamorada, creyendo
no haber un más allá con nuestra amada.
¡Ay! Corazón siempre bisoño, inocente ilusionado
por la mente, que a veces tú mismo te consientes,
haciéndote sentir en lo inexistente lo cierto,
tanto amor no puede ser el verdadero
sentimientos que se mutan rompiendo lo más bello.
La ilusiòn, la quimera del amor,
que quisiéramos que fuera realidad.
¡Dios mío! ¿Porqué el dolor del desengaño?
Al pensar que todo es perfección
se que en tu lenguaje no hay traiciones,
¿Entonces que me ocurre?¿Soy yo acaso?
Mi entrega me lleva a darlo todo, lo que tengo
y lo que espero, en eso incluyo mi alma, la vida,
y no encuentro la paz en mi pradera.
¿Acaso exijo tanto?. Solo un amor quisiera,
verdadero, sincero, infinito, igualitario,
que se mezcle con mis sueños, intangible-humano,
en cierta forma verdadero.
No busco un Ángel con perfecciones de Cielo,
solo una mujer sencilla, con fantasías,
que no me imponga nada ni yo tampoco a ella,
porque los dos formemos uno,
que nos veamos en mi pradera,
como dos azules riachuelos,
a veces, juntos, muy unidos, y otras,
separados, paralelos escuchando los murmullos
del agua que serpentea,
para así admirar su estela,
sentirla más en mi alma,
y en el próximo recodo,
esperarla con un beso.
Gustavo garcia.[/SIZE]