El bicolor tan perfecto de tu boca
su genial y desafiante comisura
tu impertinente y delirante cintura
y tu mirada que a claudicar convoca.
Y no sé, si eres consciente o te haces loca.
Si es lo segundo, trataré la aventura:
de navegar, tus mares sin más cordura
que el latir, que tu cercanía desboca.
Si, de lo que provocas eres consciente
deberé, entonces de cuidar mi andar.
Sin claudicar, avanzar y ser paciente.
Que tan solo así, yo podría lograr:
conquistar cada pradera, rio o pendiente
en tu bella geografía, y en tu amar.
Nada se pierde con intentar!
Aunque... tal vez pueda perder un diente!
Si en vez de besarte, no te dejo de tocar.