ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vergüenza.
Dueto de Gabriela Mistral y Ojicafes.
Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.
Te miro porque te quiero, y al verte,
sonríes mi cielo, a la luz del amanecer,
y siento deseos de tenerte
desde la alborada hasta el atardecer
Tengo vergüenza de mi boca triste,
de mi voz rota y de mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.
No hay razón de tu sentir,
el corazón no juzga tus defectos
me gustas como eres, siente su latir
desnuda tu alma, tus encantos son afectos.
Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz en la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada
Oí y sentí esa mirada de ternura
y sin apartar nuestros ojos
despertaste inconsciente mi bravura
pequeña niña de ardiente arrojos.
Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano
en el fulgor que da mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano
Calla, que el silencio es un misterio,
refúgiate sigilosa en mi umbría,
emperatriz y dueña de mi imperio
entrelacemos nuestras manos de alegría.
Es noche y baja a la hierba el rocío:
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender el río
la que besaste llevará hermosura!
Mañana, mañana será otro día
para encontrarnos juntos otra vez,
te hablaré porque te quiero vida mía
y fundir nuestro amor y calidez